La luz al final del túnel de la alta inflación que ha experimentado el país este año se ve cada vez más clara. Es que la sorpresa positiva que tuvo el Índice de Precios al Consumidor (IPC) de octubre de 0,5%, ubicándose por debajo de las expectativas del mercado que esperaban de 0,9% a 1%, alimentó una visión más optimista hacia adelante. Con dicho registro, la inflación anual bajó de 13,7% a 12,8%, siendo la segunda reducción consecutiva luego de que en agosto alcanzara un peak de 14,1%.

Con este inicio en la desaceleración de los precios, el mercado comenzó a ajustar sus proyecciones a la baja para el año, y está pasando de ubicarse sobre 13%, a un nivel más cercano a 12%, en línea con lo que proyectó el Banco Central en el último Informe de Política Monetaria de septiembre.

Así lo refrenda la previsión del Consensus Forecasts de noviembre. En este sondeo, el promedio de las proyecciones de las 27 instituciones consultadas para la variación de fin de año pasó de 12,7% a 12,3% en el último mes, alineándose también con lo que perciben los economistas locales, confirmando que lo peor en materia de presión de precios ya está quedando atrás.

Pero para que efectivamente se concrete la inflación anual proyectada, los registros mensuales de IPC tienen que seguir muy acotados en noviembre y diciembre. Así, para noviembre, los economistas consultados por Pulso esperan una cifra en torno a 0,5%, y entre 0,2% y 0,4% para diciembre. De concretarse un 0,2% en el último mes del año, sería el registro mensual más bajo desde febrero de 2021.

“La baja en las proyecciones se da principalmente por el posible cambio de tendencia que observamos en octubre, el cual se explica por el enfriamiento que está viendo la economía, sobre todo en lo que es comercio. Datos de venta de supermercados y retail también acompañan esta proyección de que los precios se están estabilizando”, comenta el gerente de Intelligence en Corpa, Pavel Castillo. En su escenario base, tiene una expectativa de 0,6% para noviembre y de 0,4% para diciembre.

Una mirada similar tiene el economista de Rojas y Asociados, Patricio Rojas, quien plantea que “la demanda interna se ha venido ajustando fuerte en los últimos meses, y el dato de octubre lo indicó. Es probable que en noviembre y diciembre tengamos registros más acotados que los registrados en meses previos”.

Martina Ogaz, economista de Euroamerica, espera un alza de 0,6% para noviembre y entre 0,2% y 0,3% en diciembre, con ello, la inflación anual cerraría en 12,3%. “En noviembre, alimentos seguirá siendo la principal división con incidencias positivas, con alzas en productos como arroz, huevos, frutas y verduras”. Adicionalmente, sostiene que “la división transporte se encuentra dentro de las principales incidencias, ante el alza en el precio de los combustibles”.

Similar previsión tiene el economista de Bci, Felipe Ruiz, quien anticipa que el IPC de noviembre será de 0,6% y en diciembre de 0,3%. Para Ruiz, las presiones alcistas estarán por el lado de alimentos y de algunos servicios. Tomás Flores, economista de Libertad y Desarrollo (LyD), suscribe la visión de sus antecesores y prevé un IPC de 0,4% y 0,3% para noviembre y diciembre, respectivamente.

Otro elemento a considerar es que las expectativas a dos años plazo comenzaron finalmente a ceder. De acuerdo a la última encuesta de expectativas las proyecciones a dos años plazo pasaron de 3,9% a 3,5%, alejándose del peak de 4% que alcanzó en los meses de julio y agosto de este año.

La incidencia del dólar

¿El factor dólar puede incidir en un cambio en la trayectoria esperada? No por ahora. Ese es el consenso que tienen los economistas. Esto, porque si bien el dólar se mantiene en niveles sobre $900, todavía existe bastante volatilidad, y por lo demás, en promedio se ubica por debajo de meses anteriores.

“El tipo de cambio ha presentado una alta volatilidad en sus últimos registros, la cual responde principalmente a factores externos, por lo tanto, falta por ver si esto se traducirá en un traspaso significativo a inflación o no”, puntualiza Carolina Molinare, economista del Observatorio del Contexto Económica de la Universidad Diego Portales (OCEC-UDP).

Natalia Aranguiz, socia y gerente de Estudios de Aurea Group, complementa el análisis: “El dólar en promedio durante noviembre ha mostrado cotizaciones un 3% menores a las observadas en octubre, por lo que no advertimos presiones inflacionarias para el mes de noviembre por esta causa”.

Mismo análisis tiene Ogaz, quien comenta que “por el momento no vemos un mayor traspaso hacia precios de la reciente alza del tipo de cambio, ya que, si bien el alza fue importante, esta depreciación ya se ha ido conteniendo y se ha vuelto nuevamente a niveles bajo los $950″. Sin embargo, asevera que “si esta depreciación se transforma en un fenómeno más permanente en el tiempo, se podrían evidenciar mayores presiones alcistas a nivel de precios”.

La siguiente pregunta que está presente es hasta qué período los registros de inflación estarán en dos dígitos. Y si bien antes se esperaba que incluso fuera bien avanzado el primer semestre, ahora la visión que toma fuerza es como máximo a principios del segundo trimestre.

En esta postura está Ogaz, quien comenta que “desde abril del próximo año la inflación en doce meses comenzará a bajar de la cifra de dos dígitos”. Visión similar tiene Flores, no obstante, plantea un escenario de riesgo: “A partir de abril 2023 la inflación anualizada será de un digito. Lo anterior bajo el supuesto de que no se aprueba un nuevo retiro de fondos previsionales, ya que en este caso todo el escenario de convergencia desaparece”. Ruiz espera que desde abril comience a bajar de ese nivel “para ir retrocediendo sostenidamente”. Un poco más optimista está Aránguiz, quien la ve retrocediendo de los dos dígitos en marzo de 2023. Mismo mes que tiene en su escenario base Castillo.

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