Abogado y académico de la Universidad Diego Portales, cree que el Tribunal Constitucional tiene problemas graves de diseño y que un fallo en contra del segundo retiro, en medio del proceso constituyente, va a acelerar su completa reformulación o que sea eliminado, para entregarle su función a la Corte Suprema.

“Hoy el Presidente nombra, sin preguntarle a nadie, a 3 de los 10 miembros. Eso es casi propio de dictaduras, no resiste análisis”, asegura. “Tener un tribunal con número par es algo que no se hace en los países serios. Puede haber una suerte de cuoteo, pero por personas que son percibidas por la comunidad jurídica como de la más alta capacidad”, agrega.

El requerimiento es un episodio que “va a ser negativo para el Gobierno, para el tribunal, para la política y el ambiente tan constructivo que vivimos la semana después del 25 de octubre. Francamente lo veo como un autogol”, afirma. Y sobre la idea de adelantar elecciones, piensa que “es un mamarracho político”.

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