Rusia dispone de un submarino gigantesco. Se trata del Belgorod que, con 184 metros de largo y con 30.000 toneladas de peso, supone actualmente la construcción naval de mayor tamaño del ejército de Vladímir Putin. Este nuevo exponente del poderío militar ruso puede estar equipado, además, con seis torpedos nucleares Poseidón. El medio especializado USNI News lo ha bautizado como el submarino del ‘juicio final’.

El jefe de la Armada rusa, Nikolay Tevmenov, ha explicado a la agencia TASS que el Belgorod se usará para fines científicos y tareas de rescate en todo el mundo. De todos modos, el potencial armamentístico de su nueva joya naval despierta muchos recelos. El foco está puesto en los misiles Poseidón, capaces de desatar un caos nuclear.

El peligro de los torpedos Poseidón

Este armamento fue presentado en el año 2015. Según las imágenes mostradas entonces por la cadena británica BBC, los misiles Poseidón tienen un alcance de miles de kilómetros: “Pueden destruir instalaciones económicas del enemigo en la costa y crear amplias zonas de contaminación radiactiva para inutilizarlas durante mucho tiempo”.

Ilustración del Belgorod y los torpedos Poseidón.
Ilustración del Belgorod y los torpedos Poseidón.Covert Shores

Los torpedos intercontinentales Poseidón tienen una devastadora potencia de 100 megatones. Este armamento puede contener seis ojivas nucleares y tiene autonomía para recorrer 10.000 kilómetros a 129 kilómetros por hora. Además, pueden hacerlo a un kilómetro de profundidad, lo que dificulta su detección por parte de los sistemas antimisiles y radares de fuerzas rivales.

El Belgorod es un arma estratégica en el equilibrio nuclear entre las dos grandes potencias, Estados Unidos y Rusia. De hecho, este gigantesco submarino permitiría, en cierta medida, eludir el escudo antimisiles estadounidense, lo que supondría una ventaja y una amenaza clara por parte del ejército de Vladímir Putin.

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