Fue la primera víctima de una frenética y violenta tarde en la comuna de Contulmo, en la Región del Biobío, pero Fabiola (51), cuando eran las 18.00 de la tarde del lunes, aún no lo sabía. Iba en su camioneta de regreso a su casa en compañía de su hija Camila cuando al llegar al kilómetro 3 de la Ruta P-700 fue interceptada por un grupo de 20 personas, todos a rostro cubierto y portando escopetas y fusiles.

“Iban vestidos con ropa mimetizada tipo militar”, advirtió la mujer a Carabineros en su denuncia, quien detalló que luego de quedar paralizada por el miedo, uno de los asaltantes le señaló: “Bájese del auto, dése la vuelta, porque van a empezar a correr balas y esto se pondrá más peligroso”.

Las mujeres corrieron y se escondieron en las orillas de un río y luego no supieron más, hasta enterarse ya en la comisaría que era el inicio de una tarde que terminó en una verdadera tragedia: dos ancianos gravemente heridos a bala.

Cinco minutos después del robo, a las 18.05 de la tarde, entró el llamado a la Tenencia Contulmo. La ruta P-700, a la altura del kilómetro 1.220, estaba cortada con árboles caídos a todo lo ancho de la calzada, sin embargo, cuando los policías llegaron al lugar vieron que el escenario era aún peor: se veía desde ahí una larga línea de humo que provenía de uno de los campos cercanos a la carretera y se escuchaban ráfagas de disparos.

Ya no eran árboles caídos, unas mujeres asaltadas y una inspección de rutina. El sol comenzaba a esconderse y así también el cariz del operativo tomaba otros tintes. Por lo mismo, se pidieron refuerzos, y los policías enfilaron hasta el lugar desde donde se veía el humo y se escuchaban los disparos, hasta toparse con un incendio de gran magnitud que afectaba al Molino Grollmus -construido en 1915- y el Eco Museo Molino Grollmus.

El molino comenzó a operar en 1916 y hasta ayer seguía funcionando como tal, produciendo harina que podía ser utilizada por comunidades cercanas. Para realizar dicha función, se utilizaba energía hidráulica y operaba a través de un sistema de poleas que molían y separaban el trigo. Además, lo utilizaban para moler manzanas y un aserradero.

En sus orígenes, además, funcionó como el primer generador de electricidad para el pueblo de Contulmo. A raíz de esto, actualmente a un costado de este funcionaba el ecomuseo que relataba su historia.

La escena, según recordaron los testigos que llegaron al lugar, era catastrófica: el molino y el museo estaban consumidos por las llamas, lo mismo dos camionetas y una pequeña casa que estaba en el terreno. La casa patronal, de propiedad de la familia Grollmus, estaba intacta.

El terror puertas adentro

El incendio había sido feroz, concluyeron los Bomberos, dado que el fuego arrasó con el molino y el museo en su totalidad, pero la violencia del ataque no se traducía solo en daños materiales.

Fue a las 18.20 que Carlos Grollmus Thiele (79) y su primo Hellmuth Grollmus Scherer (85) -propietario-, escucharon los primeros ruidos, pero no alcanzaron a incorporarse a la entrada de la casa cuando vieron que cerca de 20 personas, a bordo de autos y motos, entraron al predio, disparando hacia el molino. No había mucho que hacer: los delincuentes atacaron por todo el frente de la propiedad y la capacidad de reacción fue casi nula. Casi, porque ambos alcanzaron a tomar sus armas.

Según la declaración de Christián Grollmus Fritz (55), hijo de Hellmuth Grollmus, a la policía y los fiscales que posteriormente llegaron al lugar, los asaltantes “vestían con mantas de color café, premunidos con armas de fuego tipo escopetas, armas de grueso calibre y armamento corto, ingresan violentamente por el portón principal, el que se encontraba asegurado y sin motivo ni justificación alguna, proceden a disparar con todo el armamento”. El abogado también estaba en la casa y logró auxiliar a su padre y su tío, aunque también resultó con una herida ocular producto de un perdigón.

Carlos Grollmus fue quien sacó la peor parte: los encapuchados lo tomaron del cuello y le dispararon en una de sus piernas. El diagnóstico que le entregaron en el hospital fue el de una fractura expuesta en la pierna izquierda y, según informó Radio Biobío, le habrían amputado la pierna, sin embargo, hasta el cierre de esta investigación, esta información aún no había sido confirmada.

El ataque se sostuvo por casi 30 minutos y la policía no encontró lienzos reivindicatorios en el lugar, pero de todas formas se dispusieron medidas de protección para el predio, dado que este terreno colinda con una comunidad radical del Biobío. Los daños fueron avaluados en más de $500 millones.

La gravedad de los hechos motivaron el traslado del subsecretario del Interior, Manuel Monsalve, a la zona. El delegado presidencial, Humberto Toro, señaló en Radio Universo que “lo que sacamos como hipótesis es que este fue un atentado prácticamente hacia las personas, porque dispararon hacia la casa, y luego de eso se producen los heridos”. El gobierno anunció que presentará una querella.

Por su parte, el senador UDI, Enrique van Rysselberghe, sostuvo que “las acciones terroristas en la provincia de Arauco ya no se limitan a las forestales, a las grandes empresas o a la recuperación de territorios. Desde hoy las víctimas también son los vecinos”.

En la familia Grollmus están impactados y acongojados por lo ocurrido, más cuando aseguran que no existían amenazas previas contra ellos. Los Grollmus son conocidos en la zona, debido a que se trata de colonos alemanes, quienes construyeron el molino y, dicen sus cercanos, siempre aportaron al desarrollo de Contulmo.

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