El chileno Juan Pablo Mohr, el islandés John Snorri y el paquistaní Ali Sadpara ya se acercan a cumplir una semana desaparecidos en el K2. Crece la angustia, pero no la esperanza.

Pese a que pasan los días y el mal clima complica demasiado la búsqueda de los tres montañistas, su círculo continúa creyendo que los podrán encontrar con vida.

Las familias de los alpinistas se aferran a una opción de supervivencia que pudieron haber tomado Mohr y sus compañeros al verse en problemas.

“El hecho de que no hayan sido encontrados todavía podría ser porque hayan construido una cueva de hielo o refugio, y si tenían suficiente gas para derretir agua, podrían extender su supervivencia, pero depende de cuánto hayan conseguido descender en la montaña”, explicaron en un comunicado.

Precisamente por ello, sus cercanos pidieron que la búsqueda siga y como el mal tiempo no permite los vuelos de helicópteros, se apoyarán con tecnología de punta.

La Agencia Espacial de Islandia ya colabora en la operación de rescate con tecnología SAR (radar de apertura sintética), que puede “cubrir cada pulgada de las elevaciones más altas de esta montaña, a pesar del mal tiempo”.

“Cada metro cuadrado, cada hora’ nos proporciona la agudeza visual perfecta para inspeccionar áreas inaccesibles a los helicópteros por culpa de las duras condiciones invernales y los vientos excesivos”, detallan.

Las autoridades explicaron que mientras el clima no sea favorable, la búsqueda estará enfocada en esa modalidad y que cuando se encuentren señales de una posible aparición se dará otro paso.

“Se decidió que las actividades de búsqueda solo pueden iniciarse después de rastrear la ubicación exacta del paradero o la señal imaginaria de los escaladores desaparecidos. Y para esto participarán al menos cuatro escaladores de gran altitud y cuatro rescatistas”, argumentaron.

“Es probable que la duración de la actividad de búsqueda se extienda hasta 60 días”, agregaron.

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