Para el foro político Grupo de Puebla la nueva administración de Estados Unidos representa una oportunidad para interceder a favor del gobernante venezolano Nicolás Maduro. El Presidente de Argentina, Alberto Fernández, destacó en una conversación pública con el político Marco Enríquez-Ominami su optimismo ante un cambio en la Casa Blanca, a mediados de noviembre de 2020. “Tengo optimismo en que con Biden podemos estar más tranquilos, confiados, y tal vez podamos avanzar y lograr desterrar la idea de una intervención militar en Venezuela (…) Podemos pensar en ayudar a Venezuela, encontrar un canal de diálogo para que los venezolanos se reencuentren y resuelvan su futuro como corresponde, y no inventando presidentes itinerantes, que andan por el mundo llamándose presidentes de Venezuela, que es lo que pasó a instancia del gobierno norteamericano”, dijo.

🎙️”Biden tiene una gran oportunidad de generar otro vínculo con América Latina. Las posibilidades de reencontrarse con el continente son muchas porque estos años que han pasado nos han tratado muy mal”. El presidente @alferdez en conversación con @marcoporchilepic.twitter.com/lT0GdBT1uE

— Alberto Fernández Prensa (@alferdezprensa) November 16, 2020

Con la asunción de Biden comienzan a brotar esperanzas dentro del chavismo. Maduro pidió al Presidente de Estados Unidos “pasar la página” y restablecer las relaciones bilaterales. “Esta Venezuela del siglo XXI bolivariana y revolucionaria está dispuesta a pasar la página y a construir nuevos caminos de respeto, diálogo y comunicación diplomática con el nuevo gobierno de Estados Unidos”, aseguró en enero.

Aparentemente, este no sería el único intento de acercamiento con Washington. Según el diario español ABC, el régimen de Venezuela moviliza a sus aliados del Grupo de Puebla para persuadir a la Casa Blanca de aligerar las sanciones aprobadas en la gestión de Donald Trump y hasta elaboró una lista con nombres de senadores demócratas como “probables defensores de un levantamiento de sanciones” que hizo circular internamente, en 2020.

Como figura protagónica en este lobby estaría el ex presidente de España José Luis Rodríguez Zapatero. “Según varias personas que han hablado con Zapatero en meses pasados, este ha dicho que confía poder influir al menos en parte sobre la Administración Biden dado que conoce a éste personalmente, de cuándo él era presidente de Gobierno y el último, vicepresidente de EE.UU”, reseñó el reportaje. De acuerdo con la misma publicación, el político negó ser quien presione directamente en Washington a favor de Maduro.

Para Juan Pablo Toro, director ejecutivo de AthenaLab, el Grupo de Puebla es una instancia “variopinta”, que no cuenta con mayores credenciales en Estados Unidos. “No todos sus miembros tienen mucho crédito ante Washington, especialmente quienes están comprometidos o ligados a casos de corrupción o quienes no hacen lo suficiente para combatirla”, dice.

El analista internacional recuerda que el ranking de Transparencia Internacional “muestra el mal desempeño de países como Argentina, que caen 20 puntos”. Juan González, principal asesor de Biden para América Latina en el Consejo de Seguridad Nacional, advirtió, en una entrevista con el periódico digital El Faro (El Salvador), que “el líder que no esté listo para combatir la corrupción no será un aliado para Estados Unidos“.

Así, las gestiones pueden ser infructuosas e, incluso, solo podría esperarse un aumento de la presión y negociaciones inteligentes. Biden reconoce a Juan Guaidó como Presidente interino de Venezuela, incluso invitó a su representante en EE.UU., Carlos Vecchio, a su toma de posesión; mientras que el Secretario de Estado, Antony Blinken, calificó como “brutal dictador” a Maduro, en su audiencia de aprobación ante el Senado. “Está claro que la percepción sobre Maduro y su régimen no varía. Es una continuidad importante. Lo que puede modificarse es la estrategia de máxima presión (política, jurídica y económica) que aplicó Trump, porque no funcionó. El dilema es que todas las opciones conducen a volver a negociar y sabemos que eso no ha servido para nada en los últimos años. Así que las nuevas autoridades de Washington tendrán que ser muy ingeniosas”, asegura Toro.

En cambio, el experto cree que un eventual diálogo de Washington con Caracas pasa por Bogotá. “Colombia es el mejor aliado de Estados Unidos en la región, cercanía que sobrevive con Biden, Trump o cualquier presidente de turno. El mismo Juan González es de origen colombiano. Entonces, creo que el diálogo de Washington con Bogotá es clave para buscar fórmulas para lidiar con Venezuela”, explica.

La mala fama de Zapatero y del Grupo de Puebla

Hace tiempo que Zapatero, cercano a los hermanos chavistas Jorge y Delcy Rodríguez, no es considerado como un mediador en Caracas. El 25 de junio de 2020, Guaidó dirigió una carta abierta en el diario español El Mundo donde acusó al ex mandatario de ser cómplice de Maduro. “Lamentamos decirle que hace tiempo que no podemos depositar en usted nuestra confianza, porque usted, señor Presidente, ya no es un intermediario ni un mediador ni un hombre neutral. Usted, Sr. Rodríguez Zapatero, para nosotros sólo es un aliado del usurpador que nos oprime, que nos persigue, que nos asesina“.

| Está claro que la percepción sobre Maduro y su régimen no varía. Es una continuidad importante. Lo que puede modificarse es la estrategia de máxima presión (política, jurídica y económica) que aplicó Trump, porque no funcionó. El dilema es que todas las opciones conducen a volver negociar

La narrativa del ex Presidente de España es similar a la empleada por el chavismo, quienes achacan la Emergencia Humanitaria Compleja a EE.UU., y este viernes participó en el V Encuentro Virtual del Grupo de Puebla, junto a los presidentes de Argentina y Bolivia, Fernández y Luis Arce, y otros ex Mandatarios.

📅 Hoy 29 de enero: #LatinoaméricaCambió. Ya confirmaron los ex Presidentes José Luis Rodríguez Zapatero 🇪🇦, Rafael Correa 🇪🇨, Leonel Fernández 🇩🇴 y Ernesto Samper 🇨🇴. Puedes ser parte también sumándote a la transmisión por Facebook Live. pic.twitter.com/1xU0UpeSj2

— Grupo de Puebla (@ProgresaLatam) January 29, 2021

En mayo de 2020, Rodríguez Zapatero pidió un “paréntesis humanitario” para los bloqueos económicos impuestos por Estados Unidos a Venezuela y Cuba, y así ambos países puedan enfrentar con más recursos la pandemia del coronavirus. “Se ha negado por parte de Estados Unidos, y nadie se ha interesado por parte de las organizaciones internacionales, de que pudiera haber un paréntesis humanitario con el tema de Venezuela y Cuba y sus bloqueos”.

Según Toro, la figura de Rodríguez Zapatero está “desacreditado ante la oposición venezolana desde hace años” como un intermediario para una negociación. “La administración Biden reconoce a Guaidó, quien considera a Zapatero un ‘aliado’ del líder venezolano. Por lo tanto, no veo que su gestión pueda llegar a buen puerto. No es un interlocutor válido”.

Para el politólogo venezolano Benigno Alarcón, director del Centro de Estudios Políticos y de Gobierno de la Universidad Católica Andrés Bello, en Caracas, independientemente de la intervención o no del Grupo de Puebla, EE.UU. realizará una revisión de las sanciones y otros mecanismos para una salida a la crisis. “El Gobierno de Biden tiene muy claro que Zapatero es un individuo que tiene muy mala imagen y muy mala reputación en Venezuela, así que nunca veremos al Presidente de EE.UU. dándole la mano y diciendo que ‘por gestiones del Grupo de Puebla’ fue resuelto el problema”.

Opina que, probablemente, haya un ablandamiento en las medidas contra el régimen, pero no por influencia del Grupo de Puebla que en cuyas filas están los políticos chilenos Marcos Enríquez-Ominami, Carlos Ominami, la diputada Karol Cariola (PC), y el senador Alejandro Navarro. “Creo que la administración de Biden eliminará aquellas sanciones que tienen un efecto generalizado, que inclusive tocan a la población como el tema del gasoil, entre otros; y tratará de concentrarse en aquellas sanciones individuales: bloqueo o embargo de cuentas a testaferros del gobierno de Maduro”.

Alarcón explica que “ningún grupo que esté parcializado por un actor puede funcionar en una negociación“. De ahí que descarta al foro político en este sentido. “En el Grupo de Puebla unos tienen una condición marcadamente sesgada y otros se desconfía de ellos”, remata.

En contraste, exalta otras alternativas como retomar una mediación en el conflicto de países como Noruega, tal como se intentó en 2019. Desde su punto de vista unas negociaciones sobre “apertura política y democratización” solamente serán posibles cuando el sucesor de Hugo Chávez esté realmente acorralado. “En este momento no veo intenciones, ambiente, ni condiciones para una negociación que implique apertura política“, concluye.

Por Maolis Castro para El Líbero

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