Un grupo de científicos de la NASA sugirió que la prolongada actividad volcánica en Venus, que provocó la expulsión de una cantidad masiva de material magmático hacia su superficie, fue la causante de alterar el clima del planeta, que pasó de ser templado y húmedo a ser cálido y seco, informó este jueves la agencia espacial estadounidense.

En la Tierra, los emplazamientos extremadamente voluminosos de rocas magmáticas, conocidos como grandes provincias ígneas (GPI), se formaron en diversos eventos de vulcanismo que posiblemente duraran cientos o miles de años. Las GPI ocurrieron en escenarios tanto continentales como oceánicos.

No obstante, anteriores investigaciones vinculan a las GPI con los cambios climáticos a gran escala que resultaron en cinco grandes episodios de extinción en la historia de nuestro planeta. Esto se debió a la liberación de gases tóxicos, así como a grandes emisiones de dióxido de carbono, que provocaron el calentamiento del clima terrestre.

De acuerdo con los autores del estudio, publicado en la revista Planetary Science, es probable que Venus haya experimentado un vulcanismo similar al de la Tierra. Ante esta suposición, se decidió analizar las GPI venusianas y terrestres. “Al comprender el registro de grandes provincias ígneas en la Tierra y Venus, podemos determinar si estos eventos pueden haber causado la condición actual de Venus”, indicó el investigador Michael Way.

Un efecto invernadero descontrolado evaporó el agua

Los especialistas propusieron que varias erupciones volcánicas masivas, ocurridas de manera simultánea en un corto período de tiempo geológico (un millón de años), pudieron haber sido la principal causa de la transición climática venusiana, ya que se generó un efecto invernadero descontrolado que terminó por evaporar cualquier depósito de agua superficial. En palabras de Way, enormes campos de roca volcánica solidificada cubren el 80% de la superficie de Venus.

“Si bien aún no estamos seguros de con qué frecuencia ocurrieron los eventos que crearon estos campos, deberíamos poder acotarlos estudiando la propia historia de la Tierra”, precisó. Por otro lado, los investigadores subrayaron que “Venus es el único cuerpo planetario en el sistema solar que puede haber sufrido ‘muerte por calor'”.

En la actualidad, en la superficie del segundo planeta más cercano al Sol se han registrado temperaturas de alrededor de 462 grados centígrados, así como una presión 90 veces mayor a la de la Tierra. Asimismo, se sabe que su atmósfera está compuesta en un 95 % por dióxido de carbono.

El grupo científico está trabajando para determinar por qué las alteraciones climáticas que tuvieron lugar en nuestro planeta hace unos 540 millones de años no provocaron un efecto invernadero descontrolado como en el caso de Venus. Los datos que recabarán las próximas misiones de la NASA en el planeta gemelo de la Tierra (DAVINCI y VERITA) ayudarán a los investigadores a comprender los cambios climáticos venusianos.

“Un objetivo principal de DAVINCI es acotar la historia del agua en Venus y cuándo pudo haber desaparecido, brindando más información sobre cómo ha cambiado el clima de Venus con el tiempo”, concluyó Way.

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