Wall Street abrió este miércoles sin un rumbo claro, pero sus principales indicadores se inclinaron hacia el rojo tras tres días de retrocesos en el mercado vinculados a los planes de la Reserva Federal (Fed) para seguir subiendo los tipos de interés con el fin de combatir la inflación.

Las pérdidas de los valores tecnológicos y minoristas superaron las ganancias de los sectores de las comunicaciones y otros. El S&P 500 perdió casi un 1% el miércoles, tras oscilar entre las ganancias y las pérdidas. El promedio industrial Dow Jones cerró 0,8% abajo y el compuesto Nasdaq perdió 0,6 por ciento. Los rendimientos del Tesoro se mezclaron y los precios de la energía cayeron. El mercado cerró el mes de agosto a la baja, después de haber subido en julio.

Ambos habían arrancado inicialmente en positivo, pero el pesimismo que ha dominado las últimas sesiones volvía a apoderarse poco después de Wall Street.

Así, los principales indicadores cerraron agosto con pérdidas, tras las claras bajadas que se han visto desde que el pasado viernes el presidente de la Fed, Jerome Powell, confirmase que los tipos seguirán subiendo con claridad, echando por tierras las esperanzas de muchos inversores.

Wall Street confiaba en que con señales que apuntan a que la inflación podría haber tocado techo, la Fed optaría por suavizar la subida del precio del dinero, lo que permitió al mercado remontar durante buena parte del verano.

Las acciones tuvieron un comienzo sólido a principios de agosto, continuando con el repunte de julio. Los inversores se sintieron alentados al ver que los signos de la inflación, aunque todavía elevada, se estaban estabilizando. Esto alimentó el optimismo en Wall Street sobre la posibilidad de que la Reserva Federal pueda reducir la subida de los tipos de interés, su principal arma en la lucha contra la inflación. Estas ganancias se produjeron después de un primer semestre débil, en el que el S&P 500 cayó un 20% desde su máximo más reciente y entró en un mercado bajista.

Ese optimismo se desvaneció a mediados de agosto cuando el banco central señaló que seguiría subiendo los tipos y los mantendría altos todo el tiempo que fuera necesario para domar la inflación más alta de las últimas cuatro décadas. El viernes, el presidente de la Reserva Federal, Jerome Powell, subrayó la intención de la Fed en un discurso en el simposio anual del banco central.

A Wall Street le preocupa que la Fed pueda pisar demasiado fuerte el freno de una economía que ya se está ralentizando y la haga entrar en recesión. El aumento de los tipos de interés también perjudica a los precios de las inversiones, especialmente de los valores más caros, como las empresas tecnológicas.

Los operadores intentan ahora hacerse una idea más clara de hasta dónde llegarán las subidas de tipos de la Reserva Federal y con qué rapidez, a partir de la próxima reunión de política de tipos de interés del banco central, que tendrá lugar los días 20 y 21 de septiembre. La Fed ya ha subido los tipos de interés cuatro veces este año y se espera que suba los tipos a corto plazo en otros 0,75 puntos porcentuales en su reunión de septiembre, según CME Group.

Los inversores han seguido de cerca los datos económicos en busca de cualquier signo adicional de que la economía se esté desacelerando o de que la inflación pueda estar enfriándose o, al menos, manteniéndose en su nivel actual. Las empresas y los consumidores se han visto muy afectados por el aumento de los precios de todo tipo de productos, desde los alimentos hasta la ropa, pero los recientes descensos de los precios de la gasolina han supuesto un cierto alivio.

Los sólidos datos sobre el empleo en Estados Unidos han contribuido a alimentar las expectativas de nuevas subidas de los tipos de interés. El Departamento de Trabajo informó el martes de que había dos puestos de trabajo por cada desempleado en julio, lo que da argumentos a los funcionarios de la Reserva Federal que sostienen que la economía puede tolerar más subidas de tipos para controlar una inflación que está en máximos de varias décadas.

En Europa, los mercados cayeron después de que un informe mostrara que la inflación en los países que utilizan el euro alcanzó otro récord en agosto, ya que los precios de la energía se dispararon, en gran parte debido a la guerra de Rusia en Ucrania. La inflación anual en los 19 países de la eurozona subió al 9,1%, frente al 8,9% de julio, según la agencia de estadísticas de la Unión Europea, Eurostat.

La inflación está en los niveles más altos desde que se empezó a registrar el euro en 1997. Las últimas cifras aumentan la presión sobre los funcionarios del Banco Central Europeo para que sigan subiendo los tipos de interés, lo que puede frenar la inflación, pero también el crecimiento económico.

(Con información de EFE y AP)

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