A veces la literatura se cruza con la política y la política con la literatura. Por estos días en que el escritor Sergio Ramírez enfrente a una orden de detención en una Nicaragua coptada por Daniel Ortega y en que por acá la historia de Rodrigo Rojas Vade recordó famosos casos de imposturas que recogió el domingo pasado en LT Domingo –desde el Enric Marco de Javier Cercas hasta El adversario de Emmanuel CarrAndrés Gómezère-, el tema de los vínculos político-literario volvieron al primer plano. “Es muy difícil ser un escritor en Latinoamérica y no verse afectado por la política” decía , y él lo sabe. Llegó a ser candidato a la presidencia de Perú -y el relato de esa experiencia, El pez en el agua, debería ser lectura obligada para todo aspirante presidencial. Mario Vargas Llosa

Pero volviendo a estos lares, en la semana en que también los cálculos se tomaron el debate –nos pasamos discutiendo entre 2/3, mayorías simples y cuarto retiro-, la impostura siguió dando que hablar. “La corte de los Milagros”, escribió el sábado pasado al hablar sobre la Lista del Pueblo, en referencia a ese barrio parisino “famoso desde tiempos inmemoriales por refugiar a truhanes y maleantes”. Quizá como dice, el caso Rojas Vade no es más que otra evidencia de que “somos un país de cuenteros”. Pero la pregunta que resuena, según , es si el caso “afectará en algún grado la elección presidencial”. Porque que las víctimas sean los “verdugos” de la clase política hace que “la mano de vuelta (…) sea un manjar para todos, con la excepción de Parisi”. Alfredo Jocelyn-HoltCarlos Correa

 

Y volviendo a la literatura, en este debate recordó ese clásico de George Orwell, el de la granja de los animales, donde al final era difícil distinguir entre los cerdos que lideraron la rebelión y la “élite dominante” de los humanos. Hoy, como en el libro de Orwell muchos convencionales “quieren distinguirse de esa vieja élite, pero copian sus prácticas”. Y según él, “así se vio tras revelarse el engaño perpetrado por el convencional Rodrigo Rojas Vade”. Por ello, actuar como “una casta que se defiende a sí misma” sólo terminará conspirando contra el éxito de la convención, porque “si el pueblo mira por la ventana, y no logra distinguir quién es quién, el proceso constituyente quedará oscurecido por las sombras”. Daniel Matamala

 

Para , “que la Convención Constitucional está bajo acecho es un asunto evidente, todos sabemos que tiene enemigos, lo que resulta desalentador es que la estén socavando desde dentro justamente los encargados de llevarla a puerto”. Es el riesgo de los héroes accidentales, como agrega, detrás de los cuales se pueden esconder oportunistas. Pero también, como apunta , hay otro riesgo detrás del episodio Rojas Vade, el de relativizar el valor de la ética e incluso la ley a otros factores circunstanciales. ¿Es todo culpa del capitalismo?, como planteó la convencional Elisa Labraña. “Preocupante desprecio por la igualdad y por la ley de parte de quien tiene como deber redactar la ‘ley de leyes’”, apunta Escobar. “Justificaciones” que sólo “siembran sospechas”, dicen Oscar Contardo y Paula Escobar

boletín semanal de Opinión de La Tercera .

/gap