El jefe de gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Horacio Rodríguez Larreta, ha informado de que los docentes tienen que «respetar las reglas del idioma español». Este anuncio ha sido acompañado por una resolución del Ministerio de Educación que prohíbe el uso de la «e», la «x» y el «@» por parte de docentes tanto dentro de las aulas como en las comunicaciones dirigidas a las familias.

La RAE, contra el lenguaje ‘woke’

La posición de la RAE en este debate ha sido enfática. El empleo del lenguaje inclusivo es «un conjunto de estrategias que tienen por objeto evitar el uso del masculino gramatical, mecanismo firmemente asentado en la lengua y que no supone discriminación sexista alguna».

Desde la institución dirigida por Santiago Muñoz Machado ya se han pronunciado en varias ocasiones respecto al lenguaje inclusivo, remitiendo siempre al informe de Ignacio Bosque en el año 2012 al respecto –y contrario a ello–. «No hay que sospechar que la doctrina se vaya a cambiar ni cabe esperar que se hagan recomendaciones sobre cambios en el lenguaje. La RAE no hace políticas legislativas, sino que simplemente explica cómo hablan la mayoría de los hablantes y recoge las normas», apuntaba entonces Muñoz Machado.
El informe de la RAE, que se puede consultar online, explica la necesidad de dicho informe y explica las diferencias entre sexismo lingüístico, femeninos de profesión y masculino genérico, además de explicar con ejemplos los problemas, incorrecciones gramaticales y duplicidades en los que se cae por tratar de tener un «lenguaje no sexista».

Lenguaje ‘no binario’

La expansión del lenguaje inclusivo, también llamado ‘no binario’ porque trata de reconocer también a aquellas personas que dicen no identificarse ni con los hombres ni con las mujeres, lleva años implantándose, poco a poco, tanto en las instituciones como a nivel privado. Esto ha provocado no pocas confrontaciones y polémicas, y a pesar de lo dicho (analizado y argumentado) por la RAE, ha dado el salto a la política. Desde algunos sectores especialmente ideologizados (también desde ciertos medios de comunicación) se ha estado utilizando esta «variación del castellano». En España, representantes de la izquierda española como Yolanda Díaz, Unai Sordo o Irene Montero retuercen a menudo el lenguaje con fines ideológicos.
En Iberoamérica se han dado pasos agigantados en este sentido. «Lo que no se nombra no existe: negar desde el lenguaje a las infancias y adolescencias trans y no binaries constituye un ataque al derecho a la identidad de todes y cada une, y a ser en un ambiente en el que la diversidad es respetada», añade el comunicado de la UTE, liderado por Eduardo López. En concreto, en Argentina existe incluso un departamento dentro del Gobierno de «Lenguaje inclusivo», que incluye «guías y y recomendaciones para una comunicación con perspectiva de género».
Mientras que los sectores que apoyan el lenguaje inclusivo desean crear normas en el lenguaje, la posición de la RAE es que no es potestad ni de esa institución ni de nadie realizar esa tarea. El Gobierno del presidente de Argentina, Alberto Fernández, también se ha pronunciado a través del ministro de Educación, que si bien afirma su desacuerdo, ha expresado su deseo de «respetar su fondo», al igual que la autonomía de la ciudad de Buenos Aires para efectuar la prohibición.
A pesar del debate que se pueda generar y que ya corre por las redes sociales y los medios de comunicación, la decisión ya está en marcha. Buenos Aires, argumentando la defensa del lenguaje y la educación de los niños y jóvenes, les dice adiós a ‘todes’ en las escuelas; una decisión que podría extenderse a otras ciudades y países.
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