El Líbano parece no levantar cabeza, nos encontramos que año tras año le ocurren desgracias que empeoran la situación económica del país. Ahora, su capital, Beirut, ha sido arrasada tras un terrible accidente en el que se ha visto en vuelto una fábrica de fuego artificiales que se extendió a  un lugar en el que las autoridades habían incautado 2750 kilos de nitrato de amonio para fabricar bombas.

El gobierno libanés ha asegurado que esa gigantesca cantidad llevaba almacenada sin medidas de seguridad durante seis años. La energía liberada por la explosión ha sido de 0,00003 veces la de la bomba atómica de Hiroshima que contaba con 16 kilotones y ha causado un terremoto de una magnitud de 3,3 grados con una onda expansiva que se ha hecho sentir en Chipre a 240 kilómetros de distancia.

De momento se han contabilizado 73 muertos y 3.700 heridos aunque se cree que este número podría crecer ampliamente con el paso de los días debido a que no se han llevado a cabo todavía unas contabilizaciones exactas. Además, se han derrumbado varios edificios, lo que plantea el problema de que existe gente que ha quedado atrapada.

/gap