Señor Director:

Irritado, Ignacio Walker arremete en contra de mi última columna, en la que me refiero a la inspiración antiliberal de la DC y su sintonía con el fascismo que a su vez lo comparte con el marxismo.

El argumento se desarrolla en profundidad en el libro de Víctor Farías “La muerte del camaleón”, de 2008. Si Walker leyera la documentación ahí presentada aprendería que falangistas emblemáticos como Manuel Garretón Walker creían que Mussolini era “un gigante; el fascismo, un sistema interesantísimo para estudiarlo, la más grande tentativa de remedio a los males del régimen democrático liberal”. Frei Montalva se mostraba entusiasta del fascista Charles Maurras y alabaría también a Mussolini por hacer de la “patria italiana” algo “formidable”.

Más aún, en 1936 el diario falangista El Tarapacá, bajo la dirección de Frei Montalva, llegaría a celebrar a Hitler en su editorial afirmando que el nacionalsocialismo era “mal juzgado en el extranjero”, pues este “brillaba sobre el mundo” haciendo de Alemania motivo de “admiración”. A este siguieron varios otros editoriales en el mismo tenor y también artículos antisemitas del expresidente, quien sostendría que los judíos “se infiltran en las leyes y las costumbres y acaban por provocar el odio y la persecución”.

Por último, si es falso que la cosmovisión socioeconómica anticapitalista y antiindividualista de la DC la acerca más al marxismo que al capitalismo liberal, entonces que explique Walker por qué durante años han promovido y pactado con un partido totalitario como el PC en Chile. ¿También lo habrían hecho con un partido nazi para evitar un “antinazismo irresponsable”?

Sobre el liberalismo clásico y la Sociedad Mont Pelerin hablaremos cuando haya espacio para aclarar las evidentes confusiones de Walker en la materia.

Carta al diario El Mercurio de Axel Kaiser

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