Salus populi, apunta Ascanio Cavallo en su última columna, recordando a Thomas Hobbes. Para el autor de Leviathan –tan de moda en estos últimos años-, “la obligación política y moral máxima” del soberano es “la salud del pueblo”.

Y como “soberano”, agrega Cavallo, pueden haber varios hoy en Chile, desde el gobierno al Parlamento y a la Convención Constitucional, él opta por concentrarse en ésta última –a fin de cuentas debería escribir el “manual de uso” de ese “bueno gobierno” que retrataba Lorenzetti.

Y allí, “la vox populi” no parece muy presente. El aumento de la opción Rechazo revela, según Cavallo, “el sentimiento” de que no se está construyendo una casa común, sino otra cosa, “algo más inhóspito y extraño”.

“La salus populi no anda muy bien”, dice.

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