Si de incertidumbre se trata –y ese es el territorio donde hoy nos movemos- para Sergio Muñoz Riveros “el deseo más profundo de la mayoría de los chilenos es que el país recupere la paz interna, el orden público, la plena vigencia de la ley, la protección efectiva del Estado a la población frente a las acciones antisociales”. Nada de “meterle inestabilidad al país” como dijo Sebastián Depolo en una entrevista a El Mercurio –que después salió a aclarar y que llevó a que Giorgio Jackson y Camila Vallejo tomaran más protagonismo en las vocerías. Lo que necesita Chile, según Muñoz Riveros, es “reducir los factores de incertidumbre política e institucional, reforzar el estado de derecho, erradicar la violencia” y “asegurar que no se descarrile la economía”.

 

Que por estos días no hay certezas, es hoy la única certeza. Pero, como dice Ascanio Cavallo, si en algo coinciden todos –o casi todos, habría que precisar- “los estudios de opinión sobre la elección presidencial del domingo 21” es que Gabriel Boric tiene “una posición de liderazgo que debería asegurarle al menos el paso a la segunda vuelta”. La duda, según él, está en el segundo lugar, una anomalía que hace que “algunos comandos luzcan desorientados y erráticos”. Y tal vez eso también hace, como agrega Cavallo, que Boric tenga “buenas razones para no estar tranquilo”, porque si bien “hasta ahora, ningún candidato que haya llegado segundo en primera vuelta ha logrado la hazaña de revertir el balotaje”, ese es “el tipo de reglas que una vez se rompen”.

 Y si en el comando de Sebastián Sichel pensaban después de las primarias que el paso a segunda vuelta sería un trámite, los hechos han demostrado que en esta elección nada está asegurado.

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