¿Votarán electores de la centroderecha el próximo domingo por el candidato DC? Es la pregunta que ronda estos días en vísperas de la segunda vuelta de gobernadores, donde Claudio Orrego, de la ex Concertación y actual Unidad Constituyente, se medirá con Karina Oliva, del partido Comunes del Frente Amplio (FA). Ella perdió por 55 mil electores ante el DC, que sumó 657 mil votos, y ya obtuvo el respaldo de otro derrotado, Pablo Maltés (274 mil preferencias), para el balotaje del próximo 13 de junio.

Algunos creen que hay que detener a Oliva por su radicalidad. Es de la nueva saca de la ultra izquierda, una cientista política formada en la Academia de Humanismo Cristiano que se jacta de haber estudiado en una escuela pública y de sus esfuerzos como madre soltera. Con un largo deambular por distintos movimientos de izquierda, a sus 35 años, junto con execrar a la derecha, detesta tanto o más a la ex Concertación porque forma parte de esa generación que juzga los últimos 30 años en términos de traición, desigualdad e injusticias.

Por eso, Oliva como candidata a gobernadora no sólo se mofó del Presidente Piñera, sino que en un jingle acusó a Orrego, junto a Catalina Parot, de “mentirosos y “nos han quitado todo lo digno”. En la campaña en curso, inauguró un gran afiche con 15 caras de próceres de la Unidad Constituyente, incluyendo al ex presidente Ricardo Lagos, al titular del PS, Alvaro Elizalde, y al de la DC, Fuad Chahín, con la consigna: “Con un no a Orrego los botamos a todos”.

Se sabe que el próximo domingo habrá un duelo entre las dos izquierdas por la gobernación de la Región Metropolitana. El FA y el PC mantuvieron su fuerza en la constituyente con el 19% de las preferencias, pero la Unidad Constituyente cayó al 15% y lo que espera la ultra izquierda es imponer su hegemonía frente a la izquierda democrática.

Si Oliva logra remontar a Orrego, crecen las chances del candidato presidencial del PC-FA, el comunista Daniel Jadue. A su vez, detrás del DC está la mejor posibilidad de Yasna Provoste, quien entendiéndolo así, ya está apoyando a los 11 candidatos a gobernadores de la DC-PS-PPD que disputarán el cargo en la segunda vuelta, solo uno de los cuales está en juego con el Frente Amplio, el de la Región Metropolitana.

Claudio Orrego fue alcalde de Peñalolén, intendente de la Región Metropolitana en el período de Bachelet; es un hombre moderado, que ganó en las primarias presidenciales contra Ximena Rincón de su partido en 2013, pero éste no lo apoyó, sino que prefirió a Michelle Bachelet. Tiene un perfil más técnico que político, pero votar por Orrego es hacerlo también por Provoste, admiten todos.

Y, ¿quién es Provoste? La verdad es que la presidenta del Senado no tiene nada que ver con el falangista, aunque sean del mismo partido. Elegirlo a él no va a mover la aguja en la DC, cuya creciente radicalidad ha originado la fuga de líderes tradicionales como Soledad Alvear o Mariana Aylwin. Ella pareciera estar mucho más cerca de un Jadue que del propio Orrego y en su labor parlamentaria suele articularse hacia el PC y el FA. Después del 18-O ha votado en contra todos los proyectos emblemáticos del Gobierno, e incluso, cuando toda la oposición se cuadra, ella se ha abstenido. Esto último ocurrió con la prórroga del estado de catástrofe, la ley Juan Barrios y la ley de Protección Social. Votó en contra la ley anti barricadas y anti saqueos y fue uno de los dos votos en contra en el Senado en la Ley de Migraciones.

Respecto a sus mociones, 10 han sido declaradas inadmisibles por inconstitucionales y ha impulsado proyectos como indultar a los presos de 18-O, derogar las AFP y, en consecuencia, nacionalizar los fondos de pensiones, y condonar la deuda del CAE, entre otros. Sólo tras asumir la presidencia del Senado tuvo gestos por buscar “acuerdos míminos”, interrumpiendo su trayectoria de confrontar al Gobierno que acusa de terminar con la paz social y el orden público y a una derecha que, según ella repite, “le hace mal a Chile”.

Para tomar la decisión de participar en el balotaje, muchos han esperado algún gesto de Orrego hacia Chile Vamos y recuerdan cuando, después de ganar las primarias al interior de Unidad Constituyente, señaló que la oposición debía unirse para derrotar a Chile Vamos, a pesar de que obtuvo el 22% de los sufragios en Vitacura y Barnechea entre personas que fueron a votar en las primarias a alcalde en ambas comunas.

Objetan, asimismo, que pretenda el favor del oficialismo cuando él propuso sin éxito unir las primarias con las del Frente Amplio y después de imponerse en la elección del 16 de mayo, proclamó: “Hoy día la derecha y el populismo han sido derrotados”.

Pero el candidato DC ha dicho que no pedirá el favor a los partidos, posiblemente porque podría convertirse en un salvavidas de plomo y ahuyentar votos de lado y lado. La DC está esperando que le caigan por “mal menor” las preferencias de las 555 mil personas que se inclinaron por Catalina Parot o por Rojo Edwards, pero no quiere mover el avispero y espantar los sufragios que podrían caerle de la candidata ecologista (391 mil) o arrancársele de sus aliados o nuevos votantes si hace algún guiño hacia la derecha.

Presidenciables como Desbordes o Briones se han matriculado con votar por Orrego, pero otros, como José Antonio Kast, han señalado que no participarán en esta pugna entre el Frente Amplio y la ex Concertación.

Muchos se conforman recordando que la derecha suele ir a votar en contra de…. No a favor de, lo que se traduciría en este caso, en que marcar a Orrego es votar contra Jadue. Pero, otros, traen a colación cuando el sector eligió a Frei por temor a Allende, que fue igual electo en la siguiente elección de 1970. Y alegan que si se va a entronizar el comunismo nuevamente en La Moneda, que lo haga de una vez. O que, en último término, que salga electo Jadue tampoco es muy distinto a que triunfe Provoste.

Por Pilar Molina, periodista, para El Líbero

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