Será nuestra tendencia a la bipolaridad, pero lo cierto, como escribe Gonzalo Cordero el domingo pasado es que hoy –a la luz de las encuestas-, aunque sorprenda, “el mismo país que votó abrumadoramente por una nueva Constitución, que eligió una Convención Constituyente de extrema izquierda, en que se produjo eso que los matinales llamaron el “estallido social”, ahora parece que puede elegir al candidato de “extrema derecha”, el que habla del sentido común”. Y la razón para Cordero es que la gente no quiere “nuevas eras” o “grandes revoluciones”, como promueven algunos, sino “pequeñas cosas”, “tener trabajo” y “que se cumpla la ley”.

Cierto o no, el hecho es que el candidato del momento es Jose Antonio Kast. Vive su “momentum”, como acostumbran decir en Estados Unidos. Un alza que mientras que para Javier Sajuria responde a una tendencia mundial que se explica, según él, por “una centroderecha debilitada y un ecosistema de medios y líderes de opinión que no cuestiona la admisibilidad de ciertas posturas contrarias a la democracia como la entendemos”, para Pía Mundaca, revela “un electorado no escuchado que ha terminado extremando sus posiciones”. Que en Chile no se ha inventado la rueda es un hecho. La historia abunda en ejemplos de casos donde las sociedades pasaron de episodios de convulsión social al triunfo de quienes prometían la ley y el orden.

Boletín semanal de Opinión de La Tercera

/gap