Hasta ahora, son nueve los nombres con los que los votantes se enfrentarán el próximo 21 de noviembre a la papeleta para elegir al próximo Presidente o Presidenta de Chile. Hecho que no se repetía desde la elección de 2013, mientras que en 2017 compitieron ocho candidatos.

El abanico de alternativas disponibles son, según entendidos, la consecuencia de la crisis política institucional de los últimos 15 años, y de la incapacidad de los actores políticos de ponerse de acuerdo en un proyecto futuro de país, sumado a la indecisión que todo ello genera en la ciudadanía.

Sin embargo, aún falta esperar cuál es la convocatoria de quienes obtengan las dos primeras mayorías, para poder dar un veredicto final respecto al rol de estos llamados “actores secundarios”.
Esto, porque son tres los candidatos que toman el protagonismo en los próximos comicios: por un lado, los dos ganadores de las primarias, Sebastián Sichel (Chile Vamos) y Gabriel Boric (Apruebo Dignidad) y, por otro, la vencedora del pacto que hasta el lunes se llamaba Unidad Constituyente y ahora “Nuevo Pacto Social”, Yasna Provoste.

La pregunta ahora es cómo se va a ordenar el naipe político con miras a la primera vuelta, y qué rol tienen los candidatos que podrían amenazarlos con quitarles puntos en la votación.

Esto, sin perder de vista que aún no está todo dicho en cuanto al número de candidatos, puesto que algunas rúbricas deben ser ratificadas por el Servel, lo que podría implicar algunas bajas.

“Los otros candidatos le van a robar votos a los otros tres, no lo suficiente para hacerles tanto daño, pero alguna merma se va a producir”, dice Felipe Vergara, analista político de la Universidad Andrés Bello. Esto no quita que muchos de ellos tengan, entre sus aspiraciones, “mantener la vigencia legal de sus propios partidos políticos, o de avanzar, post primera vuelta, en negociaciones de algunos cargos de representación política”, agrega el analista político de la U. Mayor, José Miguel Cabezas.

Pero la merma que puedan generar no es baladí, porque según nuestro sistema electoral, a segunda vuelta pasarán los dos candidatos más votados, independiente del margen de votos. Desde ahora, quienes logren hacer mejor la lectura de la estrategia política que deban tomar, podrán tener mejores opciones. En otras palabras: para ninguno será gratuito que existan tantos contendores.

Cómo se movería la brújula

Aunque la trama electoral se distribuye en los daños hacia la centro derecha y centro izquierda, están las llamadas “candidaturas intermedias” que podrían hacer mella incluso en ambos sectores.

En el caso de Sichel, la amenaza puede llegar desde Franco Parisi (PDG), porque ambos apuntan a un sector más popular, mientras que José Antonio Kast, como se sabe, apunta al sector más conservador que sigue a Sichel. En todo caso, estos factores no serían suficientes para destronarlo, dicen los expertos.

Pero la arremetida puede venir de la dupla ofensiva que podría conformar Provoste y Kast, apuntando al argumento que se ha repetido en las últimas semanas: que Sichel encarna la continuidad del Gobierno del Presidente Sebastián Piñera.

Donde se ve algo más agravado el panorama es en la centro izquierda, debido a la sobrepoblación de opciones, y a la decisión que tome Provoste en el rumbo de su candidatura: “deberá analizar si será genuinamente de centro, o si va a insistir con parecerse más a las candidaturas de izquierdas más instaladas. De ser así, tiene la elección perdida, porque será la copia de otras candidaturas mejor instaladas”, comentó a Radio Universo Mauricio Morales, analista político de la U. de Talca.

De hecho, dice el experto, la irrupción de Marco Enríquez-Ominami (PRO) podría convertirlo, sin querer, en el principal aliado de la candidata en caso de que le logre quitar votos a Boric, “y baje el umbral de electividad para que los candidatos de centro izquierda puedan pasar a segunda vuelta, y avance la primera minoría, que es a lo que apunta Provoste”.

El rango etario de los votantes

Los expertos destacan que en Chile sigue votando un 45% del padrón, pero la pandemia, dicen, tuvo gran relevancia en que la ferviente población adulta que votaba religiosamente, no participara. En contraste, y luego del estallido y el Plebiscito, la población joven ha decidido participar del proceso electoral, que en el caso de la centro izquierda, dio el triunfo a Boric en primarias.
Ese es el mismo público que el abanderado debe conservar, mientras que Provoste, deberá apuntar a dos estrategias. Primero, continuar diferenciándose de Boric en uno de los puntos más criticados para el candidato, la experiencia política y la gobernabilidad. Y segundo, valerse del grupo etario que no votó en las municipales y primarias, y que para la presidencial sí podría participar.

“Esto puede beneficiar a Provoste, al mismo tiempo de convocar a un electorado que quiera cambios pero no quiera una cosa tan experimental de un candidato de 35 años y que prefiera las certezas que le puede dar alguien que fue ministra y senadora. Por eso, dependerá mucho de la composición de edad de quienes irán a votar, eso fue decisivo en las elecciones pasadas”, dijo a EmolTV Carlos Correa, analista político y académico de postgrado UDP.

El rol de Artés, Lorenzini y Ancalao

Eduardo Artés es un actor político que lleva más de 30 años de trayectoria, lo que para algunas voces califica mejor como parte del establishment político que como una amenaza real. En todo caso, los votos que obtenga no ponen en amenaza a Boric, porque no es el sector al que apela. Por su parte, los analistas creen que Gino Lorenzini (ind), operaría más bien como una ventaja para su ex amigo, Franco Parisi. “Creo que se van a anular entre ellos”, dice Vergara.

Diego Ancalao, en tanto, es mirado con más cautela, porque pese a las fugas que La Lista del Pueblo ha sumado en el último tiempo -Fabiola Campillai, entre ellas y el revés de la candidatura de Cristián Cuevas- buscará disputar los votos de la izquierda que apoya a Boric, y aunque no gane la presidencial, podría dejar a la colectividad en un buen poder de negociación tras la segunda vuelta.

Por eso, sería buena noticia para Boric que no se ratificara la candidatura de Ancalao, porque el abanderado de Apruebo Dignidad “tiene el mismo problema de Provoste y Sichel: no puede perder ningún punto, porque te puedes quedar abajo de la segunda vuelta por dos o tres puntos”, analizó Correa.

/escrito para Emol por Daniel Toro

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