Un nuevo episodio se escribió hoy en la Región del Biobío en el caso por la muerte del pequeño de tres años y siete meses Tomás Bravo Gutiérrez. La fiscal regional de la zona, Marcela Cartagena, citó a la familia del niño para informarle que nuevas pericias legistas realizadas por la especialista del SML de Santiago, Vivian Bustos, arrojaron resultados totalmente opuestos a los que arribaron en abril pasado sus colegas de Concepción, quienes apuntaron a que el deceso del menor de edad se produjo por muerte natural, es decir, descartaron la hipótesis del homicidio que ha levantado el Ministerio Público.

Conocedores de estos nuevos exámenes señalaron a La Tercera que la perito encontró en la ropa de la víctima, en diferentes partes, fluidos que darían cuenta de un ataque sexual previo a su fallecimiento. Esto, sumado a un informe de la PDI, reforzaría la hipótesis respecto a que Tomás falleció luego de haber sido víctima de un abuso. Junto con esto, dicen las mismas fuentes, se activa nuevamente la investigación en torno a que no se trata de una muerte natural y que hubo intervención de terceros en el deceso del niño de 3 años y siete meses.

La perito, que irrumpió en las últimas diligencias solicitadas por la Fiscalía, ha participado en otros casos mediáticos apoyando la versión de la Fiscalía, como el asesinato de la contadora Viviana Haeger, el caso de Martín Larraín y Jorge Matute Johns. Es conocida entre defensores por ser proclive a sostener las posturas del Ministerio Público, por lo que sus conclusiones en el caso, detallan fuentes, no es sorpresiva. De hecho, vuelve a reabrir las diligencias en torno al -hasta ahora- único sospechoso que fue formalizado por este homicidio: Jorge Escobar Escobar, el tío abuelo del pequeño, la última persona que lo vio con vida el 17 de febrero pasado cuando fueron a buscar animales a un cerro contiguo a la casa de la víctima.

El SML de Concepción, en abril, había despachado un informe de 66 páginas en que los especialistas dan cuenta de exámenes biológicos, tanatológicos, químicos e histológicos desarrollados y que descartan una muerte violenta. “La causa de muerte es hipotermia en contexto de deshidratación e inanición. No hay signos de participación de tercera(s) persona (s), no hay signos atribuibles a la ocurrencia de hechos de violencia sexual y el intervalo post mortem se estima entre cinco a siete días, con una mayor tendencia a los cinco días de fallecido, esto es, el 21 de febrero de 2021″. Se ahondó en ese punto estableciendo que se debe haber producido a eso de las 23 horas de ese domingo. “Si la pérdida del contacto del menor ocurrió el 17 de febrero, el intervalo post mortem se habría producido entre el 19 y el 21 del mismo mes”. La principal conclusión de este documento fue que “no hubo intervención de terceros”.

/psg