Su nombre técnico es ASKAP J173608.2-321635, se trata de una nueva y poderosa fuente de ondas de radio y se encuentra muy cerca del centro de la Vía Láctea. Los científicos, sin embargo, no han conseguido aún averiguar de qué podría tratarse. Ningún objeto conocido se ajusta a sus extrañas propiedades, y en un artículo que aparecerá próximamente en ‘The Astrophysical Journal’ y que ya puede consultarse aquí, los autores del misterioso hallazgo admiten que nunca habían visto nada igual.

“ASKAP J173608.2-321635 -escriben los investigadores- podría formar parte de una nueva clase de objetos que se están descubriendo a través de estudios de imágenes de radio”.

Bajo la dirección de Ziteng Wang, de la universidad australiana de Sidney, un equipo de más de veinte investigadores descubrió la misteriosa fuente de señales de radio utilizando el radiotelescopio ASKAP (Australian Square Kilometer Array Pathfinder), un conjunto de 36 antenas, cada una de 12 metros de diámetro, que funcionan como una sola y que constituyen uno de los radiotelescopios más sensibles del mundo.
Según explican los investigadores, el objeto se comporta de una forma que no resulta fácilmente predecible. Emite ondas de radio durante varias semanas y luego enmudece de repente, desapareciendo por completo. Además, la señal emitida está muy polarizada, es decir, la orientación de la oscilación de la onda electromagnética está desviada.

En todo caso, ASKAP J173608.2-321635 resulta bastante difícil de observar. De hecho, el objeto, sea lo que sea, no había sido detectado durante la ronda de observaciones que el propio radiotelescopio ASKAP llevó a cabo entre abril de 2019 y agosto de 2020, y ello a pesar de que su señal aparecía en los datos hasta en 13 ocasiones diferentes. Antes de esa fecha, nada. Ni ASKAP ni ningún otro telescopio había descubierto la presencia del misterioso emisor no solo en el rango de las ondas de radio, sino tampoco en las de los rayos X o en el infrarrojo cercano, y ni siquiera en los archivos de datos de ningún otro instrumento que hubiera dedicado tiempo a observar esa región concreta del cielo.

En su estudio, los investigadores tratan inútilmente de atribuir las extrañas propiedades observadas a toda una serie de objetos conocidos. Por ejemplo, existen varios tipos de estrellas cuyas emisiones de radio varían en distintas longitudes de onda, como es el caso de estrellas binarias que se ocultan repetidamente entre sí. Pero todas esas estrellas pueden ser detectadas, también, por los telescopios de rayos X e infrarrojos, lo cual no es el caso de ASKAP J173608.2-321635.

Tampoco puede tratarse de un púlsar, un tipo de estrellas de neutrones en rápida rotación que se sabe que emiten potentes haces de ondas de radio y que, desde la Tierra, captamos de forma intermitente, como si se tratara de la luz de un faro. De hecho, los púlsares emiten con una periodicidad muy regular durante larguísimos periodos de tiempo, lo que no es consistente con el rápido desvanecimiento de ASKAP J173608.2-321635 tras varias semanas seguidas de emisión.

Del mismo modo, los investigadores también descartaron los estallidos de rayos gamma y las supernovas como posibles fuentes de la extraña señal. ¿De qué podría tratarse entonces?

Desde el centro galáctico

Curiosamente, el objeto comparte algunas propiedades con un tipo de misteriosas señales detectadas cerca del centro galáctico y que se conocen como ‘Transitorios de Radio del Centro Galáctico’ (GCRT). Tres de ellas fueron identificadas en la década de 2000, y existen varias más que están esperando a ser confirmadas. Vaya por delante que el origen de esas fuentes sigue siendo desconocido, pero el hecho es que tienen algunas características en común con ASKAP J173608.2-321635. ¿Podría tratarse quizá de un nuevo GCRT?

Para averiguarlo, los investigadores necesitan observar el objeto durante más tiempo para establecer posibles patrones que no hayan resultado evidentes durante las doce observaciones espaciadas en 16 meses de esta investigación. Y también para tratar de encontrar otros objetos parecidos. Solo así, escriben los científicos, y después de comparar los resultados de este trabajo con otras regiones diferentes del Universo, “podremos comprender cómo de único es verdaderamente ASKAP J173608.2-321635 y si está relacionado con el plano galáctico, lo que en última instancia debería ayudarnos a deducir su naturaleza”.

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