En el informe “Panorama de Pensiones 2021″, el más relevante elaborado por la OCDE en la materia, se destacó a Chile en múltiples oportunidades, debido a las tres rondas de retiro de pensiones que tuvieron lugar en el país, con el organismo ofreciendo un análisis que enciende las alarmas sobre los efectos futuros de esta política desplegada en el marco de la crisis económica por coronavirus.

“En unos pocos países se permitieron retiros excepcionales de activos de pensiones de cuentas de pensiones de capitalización individuales para atenuar el impacto de COVID-19; entre ellos, Chile es el país donde las futuras pensiones podrían verse más afectadas”, se lee en el reporte recién publicado.

Según destacan “los ingresos de los pensionistas actuales generalmente están bien protegidos durante las recesiones económicas, ya que las personas ya jubiladas generalmente no dependen del mercado laboral y continúan recibiendo sus pensiones, a menos que se realicen recortes ad hoc por razones fiscales. Este ha sido el caso durante los dos últimos años y, en muchos países, las personas mayores incluso se beneficiaron de medidas de apoyo específicas adicionales”.

Sin embargo, ese escenario se modifica en función de “cambios de política” que a juicio de la OCDE “tendrán un impacto” en los sistemas de pensiones del futuro. Ejemplo de lo anterior, sería justamente Chile.

Según relatan, en el reporte anual de 224 páginas, “Australia y Chile brindaron ayuda financiera a los trabajadores al permitir algunos retiros excepcionales de los planes de pensiones de capitalización obligatorios. Desde 2020 hasta principios de 2021, los retiros excepcionales de cuentas individuales ascendieron al 1,4% del valor de los activos de 2019 en Australia, pero alcanzaron un asombroso 25% de los activos en Chile, donde alrededor del 35% de los participantes retiraron todos sus ahorros de pensiones”.

Mencionan, además, que “en el caso de los regímenes voluntarios, Costa Rica, Francia, Islandia, Portugal, España y Estados Unidos levantaron las sanciones o ampliaron las condiciones para acceder a los activos de las pensiones”.

Con todo, plantean que “el acceso temprano a los ahorros en los planes de jubilación debería ser solo una medida de último recurso”, precisando que “puede haber cierta flexibilidad, y muchas jurisdicciones ya incluyen disposiciones que permiten retiros parciales en algunas circunstancias excepcionales específicas: situaciones difíciles como el desempleo acompañado de pérdidas prolongadas y grandes de ingresos, o enfermedades terminales”.

Lagunas y tasas de reemplazo

En el amplio informe, la OCDE también profundiza en las lagunas de cotización previsional y, más particularmente, en aquellas relacionadas con la salud del mercado laboral.

Particularmente, señalan que “los trabajadores con salario medio que experimentan un período de desempleo de 5 años durante su carrera se enfrentan a una reducción de la pensión del 6,4% en promedio en la OCDE en comparación con el escenario de carrera completa. La pérdida supera el 10% en Australia, Chile, Hungría, Islandia, Letonia, Corea, México, Polonia, República Eslovaca y Turquía”.

En ese contexto, destacan que “instrumentos como los créditos de pensión para períodos de desempleo amortiguan aproximadamente la mitad del impacto del impacto del empleo en las prestaciones de pensión”.

Así, comentan que “donde no hay una provisión de crédito para pensiones o ésta es limitada – en Chile, Estonia, Israel, Corea, México y Turquía, por ejemplo – las pérdidas de pensiones son más sustanciales para los asalariados promedio y los efectos se sienten más profundamente en países cuyos programas de pensiones obligatorias vinculan pensiones e ingresos de cerca – por ejemplo, Chile – y con mayores niveles de ingresos”.

En una línea similar, la OCDE sostiene que “para los países que tienen grandes planes de pensiones de contribución definida, los ingresos más bajos al comienzo de la carrera, si bien tienen el mismo promedio a lo largo de la carrera, tienen un mayor efecto en la reducción del nivel de beneficios futuro. De esta manera, subrayan que “las caídas más grandes se encuentran en Australia, Chile, Dinamarca, Islandia y el Reino Unido”.

Con todo, se precisa que “los regímenes obligatorios proporcionan una tasa de reemplazo neta promedio futura del 62% para los trabajadores asalariados promedio de carrera completa, que van desde menos del 40% en Chile, Estonia, Irlanda, Japón, Corea, Lituania y Polonia hasta el 90% o más en Hungría, Portugal y Pavo. Para los trabajadores que ganan la mitad del salario promedio, las tasas de reemplazo netas son 12 puntos porcentuales más altas en promedio”.

Por otra parte, la OCDE también destaca que “el gasto total (público y privado) en pensiones aumentó un 1,5% del PIB entre 2000 y 2017, de un 7,9% a un 9,4%, en promedio en la OCDE. El aumento fue superior al 4% del PIB en Finlandia, Grecia y Portugal, mientras que Chile, Alemania, Irlanda, Letonia y Lituania registraron una disminución en el índice de gasto”. Específicamente, el reporte detalla que entre 2000 y 2017 el gasto en pensiones como parte del PIB disminuyó 1,7% en Chile, la baja más amplia después de la de 1,9% de Letonia.

Envejecimiento

En tanto, el reporte también consigna que “la población ha envejecido en todos los países de la OCDE”. Mientras que en los países del bloque la edad promedio era de 41 en 2020 para 2050 subirá hasta 47.

Este fenómeno será especialmente notorio a nivel nacional. Según las estimaciones del organismo “la edad mediana aumentará en más de 10 años en Chile, Colombia, Corea, México y Turquía y en menos de tres años en Dinamarca y Suecia, donde las tasas de natalidad relativamente altas aumentarán el tamaño de los grupos de edad más jóvenes, y en Letonia, donde la alta emigración en el pasado limitaría el crecimiento en el número de personas mayores”.

Esto tiene lugar en un contexto donde “el ingreso de las personas mayores de 65 años ha aumentado en relación con el de la población total en más de dos tercios de los países de la OCDE durante las últimas décadas y, en promedio, en 6,0 puntos porcentuales en todos los países”.

En tanto, detallan que “la pobreza entre los ‘ancianos más jóvenes’ (de 66 a 75 años) es menos frecuente que entre los ‘ancianos de más edad’ (de 75 años o más); las tasas de pobreza promedio de la OCDE son del 12,2% y el 16,6%, respectivamente”. Sin embargo, la situación es diferente en nuestro país.

“En seis países de la OCDE (Austria, Chile, Alemania, Hungría, Islandia y Polonia), los mayores de 75 años obtienen mejores resultados que sus homólogos más jóvenes”, lo cual se explica porque “las reformas de las pensiones que han reducido la generosidad de los sistemas de pensiones suelen reducir los ingresos relativos de las nuevas generaciones de jubilados”.

Finalmente, evalúan la desigualdad que vive la población jubilada, indicando que “según las últimas cifras disponibles, el Gini de la renta disponible de las personas mayores de 65 años fue muy elevado en Costa Rica (0,502), México (0,473), Chile (0,441), Estados Unidos (0,411) y Corea (0,406). Por el contrario, la República Checa (0,201), la República Eslovaca (0,205), Noruega (0,226), los Países Bajos (0,235), Bélgica y Dinamarca (ambos 0,237), así como Finlandia (0,240) tienen los valores de Gini más bajos”.

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