¿Cuándo un aumento de contagios podría originar un brote de Covid-19? ¿Y en qué momento es adecuado intervenir e implementar medidas restrictivas? Esas son algunas interrogantes que se planteó un grupo de investigadores del programa de Salud Pública y del Departamento de Matemáticas de la U. de Santiago a inicios de 2020. Antes, incluso, del primer peak registrado en junio del año pasado.

Los académicos establecieron una metodología, la que se tradujo en un artículo académico que ya fue enviado para revisión de pares a la revista científica International Journal of Environmental Research and Public Health. Lo que proponen es un criterio estandarizado para identificar “olas de Covid-19″, estableciendo fechas de inicio y término, y usando como base los datos y las tendencias de las comunas de la Región Metropolitana entre marzo 2020 y julio 2021.

En razón de esto, si una comuna o región cumple con una tasa de incidencia mayor a 70 casos por 100.000 habitantes durante dos semanas seguidas, y se mantiene al alza, la zona está cursando un brote activo de la enfermedad.

Usando esta metodología, los investigadores sostienen que la Región de Arica y Parinacota ya inició una nueva ola de Covid-19, mientras que en Aysén hay un rebrote en ciernes.

En el caso del norte del país, la autoridad sanitaria regional ha confirmado que Arica y Parinacota atraviesan un aumento de casos asociado a la variante delta, que al día de hoy deja 173 casos activos.

“Aplicando este modelo se ha detectado el inicio de una nueva ola de contagios en la Región de Arica y Parinacota, ya que la tasa de incidencia semanal ha superado los 70 casos cada 100.000 habitantes durante las dos últimas semanas, y los contagios de esta semana son superiores a la semana anterior. Además, nos preocupa la situación de la Región de Aysén, que también ha aumentado sus casos y podría ser la próxima región en iniciar una nueva ola de contagios”, reporta el informe.

Trazabilidad y aislamientos individuales

El académico en Salud Pública de la casa de estudios, Claudio Castillo, señala que en un inicio, cuando el Ministerio de Salud estableció la primera versión del plan “Paso a Paso”, entre los indicadores para retroceder de fase se establecía la incidencia de 10 casos diarios cada 100 mil habitantes, lo que llevado a un rango semanal se traduce en 70.

“Eso quiere decir que la comuna está en una fase activa de la pandemia. Lo que vemos es que Arica está en el inicio de una ola, y miramos con atención lo que está pasando en Aysén. Con los datos a la vista, lo que implicaría en términos de políticas públicas es tomar medidas sanitarias en los territorios”, acota.

Ad portas de que finalice el Estado de Excepción Constitucional, y con las cuatro comunas -Arica, Putre, General Lagos, Camarones- de la región en Fase de Preparación o Apertura, Castillo apunta que sin la herramienta de los confinamientos generales, las medidas de contención deben ir en línea con los aislamientos individuales.

“La autoridad sanitaria debe evitar, a toda costa, que haya transmisión comunitaria a partir de estos casos. Asimismo, fortalecer el testeo de casos con operativos donde se cumplan estos dos criterios descritos. Si se están elevando los casos en esta región es porque la trazabilidad de los contactos no está siendo efectiva”, señala.

Coincide en ello el académico del Departamento de Matemáticas Felipe Elorrieta, quien apunta a que sin las medidas de contención generales, como las cuarentenas, “se debe tratar de invertir en asignar más personas a la trazabilidad. Cuando los casos son pocos, realizar la investigación de casos es relativamente fácil, pero cuando la incidencia sube, los trazadores se ven sobrepasados. La cuarentena general permite aislar a todos, pero una trazabilidad bien hecha permite aislar a los contagiados y no a las personas sanas”.

Hasta ahora, y según la historia epidemiológica de la pandemia en la Región de Arica, es tercera vez que este territorio se enfrenta a un aumento de casos y los indicadores críticos de incidencia de casos ya se mantienen al alza por 10 días.

Brotes de variante delta

El infectólogo de Clínica U. de los Andes y decano de Medicina de la U. San Sebastián, Carlos Pérez, describe que en el último informe del Instituto de Salud Pública (ISP) se señala que en la detección de secuenciación genómica al menos el 60% de las muestras detectadas corresponde al linaje del virus delta.

Esta cepa, más contagiosa, podría explicar en gran parte por qué la región, luego de tener menos de 40 casos activos a inicios de septiembre, hoy supera los 170.

“Lo que sabemos es que delta tiene menos riesgo de hospitalización, complicaciones y necesidad de UCI en vacunados. En una persona no vacunada puede comportarse exactamente igual o peor que la variante original de Wuhan. En cuanto a la contagiosidad, si el R -o a cuántas personas infecta un caso- del virus original era entre 2-3 personas, para delta es entre 5-9 personas. Mucho más contagiosa, incluso, que la variante alpha de Reino Unido, detectada a fines del año pasado”, concluye.

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