Científicos del Centro Internacional para las Investigaciones Radioastronómicas de la Universidad Curtin (Australia) han conseguido la imagen más nítida de la emisión de radio de un agujero negro supermasivo. El fenómeno fue captado por el telescopio Murchison Widefield Array (MWA) situado en un observatorio en Australia Occidental.

CRAR / Curtin and Connor Matherne, Louisiana State University

El estudio sobre la emisión proveniente del agujero negro ubicado en el centro de la galaxia Centaurus A, la radiogalaxia más cercana a la Vía Láctea, fue publicado este miércoles en la revista Nature Astronomy.

El agujero negro es alimentado por gases que caen en su interior, para luego expulsar material a una velocidad cercana a la de la luz, causando “burbujas de radio”, que van creciendo durante cientos de millones de años, explican los investigadores.

Al observar la erupción de Centaurus A desde la Tierra, su extensión es tan grande que se extiende ocho grados a través del cielo, lo que equivale a 16 lunas llenas puestas una al lado de otra.

“Estas ondas de radio provienen del material que es absorbido por el agujero negro supermasivo en el centro de la galaxia”, aclaró Benjamin McKinley, el autor principal del estudio, citado por EurekAlert. “Podemos aprender mucho gracias a Centaurus A, en particular, porque está tan cerca de nosotros y podemos examinarlo en detalle”, agregó el científico.

Centaurus A parece más brillante en su parte central, ya que es donde se concentra la mayor cantidad de energía y donde la galaxia es más activa. Fuera del centro, ya no se nota tanta luz porque ahí “la energía se disipa y todo se estabiliza”, detalló el astrónomo.

Un estudio tan profundo de este fenómeno fue posible gracias a las características únicas del telescopio MWA, que se destaca entre otros por su campo visual muy amplio y una alta sensibilidad, así como su ubicación, que es una zona extremadamente remota, libre de ondas de radio.

“El MWA es el precursor del Square Kilometre Array (SKA), un proyecto global para construir en Australia Occidental y Sudáfrica los mayores radiotelescopios del mundo”, dijo el director del MWA, Steven Tingay. “El amplio campo visual y, de ahí, una extraordinaria cantidad de datos que podemos recoger, significa que el potencial de descubrimiento de cada observación con el MWA es muy alto. Esto supone un paso abismal hacia un SKA más grande todavía”, agregó.

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