Hace una semana la web oficial de las Representaciones Diplomáticas de Cuba en el Exterior difundió la noticia de una actividad a cargo del Movimiento de Solidaridad con Cuba en Chile. Los partícipes del encuentro acudieron a la sede de la Misión Diplomática cubana en el país para entregar una misiva de condena al “bloqueo económico”. Uno de los funcionarios que los recibió fue el Primer Secretario de la Embajada de Cuba en Chile Armando Guerra Funcasta.

Varios días antes, el 13 de marzo, el nombre de Guerra Funcasta figuró en otro comunicado del Gobierno cubano a propósito de un encuentro entre el embajador de Cuba Néstor Lamadrid Mascaró e integrantes del Centro de Formación Memoria y Futuro, al que también asistió el Primer Secretario.

De acuerdo con la Lista del cuerpo diplomático y organismos internacionales presentes en Chile, actualizada por el Ministerio de Relaciones Exteriores hasta el 20 de septiembre de 2020, Guerra Funcasta se encuentra acreditado como personal de la La Habana en Chile desde el 31 de octubre de 2018. Su nombre no dice mucho a la mayoría de los chilenos, hasta que el 22 de marzo el diario español ABC de España publicó el reportaje El régimen cubano se infiltra en la extrema izquierda española y en los violentos CDR catalanes; y lo mencionan como uno de los protagonistas de la operación.

“Para reforzar este entramado de activismo político-ideológico en suelo español se ha incorporado Armando Rosendo Guerra Funcasta, llegado a nuestro país -España- en febrero de 2020 procedente de Chile”, denuncia el periódico. Allí también describen al funcionario como “el verdadero hombre fuerte de La Habana en España, una especie de comisario político de la Embajada, y nada importante se mueve en el edificio Paseo de La Habana de Madrid, número 194, sin que él lo apruebe”.

El reportaje describe cómo el castrismo utiliza una red de más de 50 asociaciones de cubanos residentes en España para apoyar al independentismo vasco y catalán, mediante “una intensa labor de activismo político e infiltración en la izquierda española, la ultraizquierda y muy especialmente en los grupos violentos independentistas”. Una gestión que tiene a la cabeza al Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos (ICAP) y cuenta con el apoyo de la Federación de Asociaciones de Cubanos Residentes en España (Facre).

Alexis Rodríguez, periodista a cargo de la investigación y jefe del área Internacional de ABC, explica que Guerra Funcasta “es una persona que entra y sale de España; y se mueve con muchísima libertad a pesar de la pandemia, en los pocos vuelos que hay”. El reportero además confirmó que Guerra Funcasta no tiene ningún cargo oficial en España, “pero viene mucho y desde febrero de 2020 pudo haber entrado y salido varias veces y puede haber ido a Chile o a algún otro sitio y volver a España. Se mueve muchísimo”. Desplazamientos que realiza con pasaporte diplomático.

Rodríguez además describe al cubano como el “jefe en la sombra” de la Embajada de Cuba en España. “Que hace una semana estaba en Chile puede ser perfectamente cierto y no es contradictorio con lo que te estoy diciendo porque él aquí no tiene un cargo adscrito a la embajada”, subraya.

Quién es Guerra Funcasta

Enrique García, consultor de seguridad, analista político y ex alto oficial de la División de Inteligencia del Ministerio de Interior de Cuba, entrenado por la KGB en Moscú y quien durante la década de los 80 tuvo a su cargo la vigilancia de siete países entre ellos Chile, ya había identificado a Guerra Funcasta como un oficial de la inteligencia cubana en Chile.

“Por informaciones que he podido verificar con otra persona que perteneció también a la inteligencia cubana, como yo, y que lo conoció directamente, sabemos que él se graduó del Instituto Superior de la Inteligencia Adriana Corcho en la promoción de 1994. Es un viejo oficial de la inteligencia cubana, ha ocupado posiciones como funcionario, y algo muy interesante es que en alguna etapa de su vida profesional también ocupó posiciones de fachada en el Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos, que es una institución que históricamente la inteligencia cubana la ha usado como fachada y como tentáculo para sus actividades de penetración, de influencia y de propaganda en el mundo entero. Este señor estuvo en Argentina y en Uruguay bajo la fachada de representante del ICAP”, asegura García.

De la participación de Guerra Funcasta en el ICAP existen evidencias en la web de la Agencia Cubana de Noticias y en medios regionales de Argentina.

Agrega García que el vínculo descrito por ABC entre la tarea de agitación política y de propaganda coincide con su fachada como funcionario del ICAP, “y es de asumir que en Chile debe haber realizado lo mismo, desde su posición de Primer Secretario. No solo se dedicó a las tareas de espionaje, sino que junto con las tareas de espionaje y de influencia política, que todo forma parte del aparato de inteligencia y de propaganda, debe haber estado muy relacionado a las casas de solidaridad con Cuba, que en cada país le dan un nombre distinto, y que maneja el ICAP. Todo ese entramado es organizado y dirigido por el ICAP y posiblemente grupos radicales de extrema izquierda, y violentos de los sectores indígenas del país o campesinos hayan tenido relaciones con este señor”.

En una conversación previa con El Líbero ya García había revelado las redes de inteligencia que operan en la Embajada de Cuba en Chile. Al respecto reitera que el embajador Jorge Lamadrid Mascaró comenzó en la Dirección de Inteligencia Militar cubana y después pasó a la Inteligencia del Ministerio del Interior; su esposa Hilda Reyes Pradera dice que también se tiene identificada como oficial de la inteligencia cubana y el Jefe de Centro de la inteligencia era un funcionario llamado Warnel Lores Mora, acreditado en el país desde el 16 de abril de 2018, es decir, un mes después de que asumiera su segundo mandato el Presidente Sebastián Piñera. Se tiene registro de que este funcionario que ostentaba el cargo de Ministro Consejero de la Embajada de Cuba estuvo en esa posición al menos hasta octubre de 2019. Asegura García que en ese período Guerra Funcasta habría sido un oficial subordinado a Lores Mora, y por tanto su incursión en España puede ser considerada como un ascenso.

Existen antecedentes de que en 2018 Lamadrid visitó la Región de la Araucanía al menos en dos ocasiones en el mismo mes, y en una de esas visitas coincidió con la familia de Camilo Catrillanca.

Encender la pradera

Otro personaje en los hechos denunciados por ABC es Fernando González Llort, quien actualmente preside el ICAP y se hizo conocido por haber sido condenado en Estados Unidos a 15 años de prisión por varios delitos de espionaje y conspiración. Formaba parte de la llamada Red Avispa, que en simple se le conoce por espiar a los exiliados cubanos en Florida, aunque García aclara que esta era una tarea secundaria ya que su principal objetivo era infiltrarse en el Gobierno de los Estados Unidos e incluso penetrar las bases militares. Agrega que la mayoría de los integrantes de esta red lograron escapar. Al final fueron cinco los espías cubanos presos en EE.UU. por este motivo, al ser detenidos en 1998.

El periodista Rodríguez indica que entre 2014 y 2019 González Llort tuvo mucha presencia en España. En 2019 fue la última vez de la que se tiene registro que haya visitado ese país, pero durante la pandemia ha participado en varias actividades de forma telemática.

ABC, además, explica que uno de los mecanismos a través del cual Cuba realiza esta tarea de infiltración en España son los CDR o Comités de Defensa de la República. Plantea que varios integrantes catalanes de esos grupos violentos fueron invitados a La Habana en septiembre de 2018 para conocer cómo operan los CDR cubanos (Comités de Defensa de la Revolución), ya que se inspiran en ellos. Ese mismo año integrantes de las organizaciones de izquierda Candidatura de Unidad Popular​​, conocido como CUP, ​y de la Esquerra Unida visitaron la isla para participar en la edición de 2018 del Foro de Sao Paulo.

Rodríguez plantea que los CDR están muy bien organizados dentro de Cataluña, no en toda España y tienen conexiones con los grupos de extrema izquierda de Castilla y de Madrid. Han sido parte de varios disturbios que incluyen el saqueo de comercios y quemas en las calles.

No obstante, el periodista aclara que “los servicio de inteligencia cubanos en España no atentan, no queman, no matan, ni andan con armas. Ellos lo que hacen es ideologización, calientan, te enseñan, te provocan. Es un proceso de educación, de formación ideológica y política, para que tú estés activo y salgas a protestar a la calle, pero los cubanos no salen a la calle a que los pillen en una manifestación, son mucho más listos que eso. Es un proceso de propaganda y de activación de esta gente”. Añade que los integrantes de estos servicios conocen muy bien dónde está trazada la línea que no pueden pasar. “Te pasan la cerilla, pero después se van. No se les pilla con las manos en la masa”.

En este punto coincide García, quien enumera que hay tareas de adoctrinamiento que consisten por ejemplo en enseñar sobre el marxismo o la lucha de clases. Recuerda que en el caso chileno Cuba entrenó primero al MIR y luego al Frente Patriótico Manuel Rodríguez.

Al ser consultado acerca de los disturbios ocurridos en Chile el 18 de octubre de 2019 y en las fechas posteriores el experto en seguridad advierte que no tiene evidencias de la participación cubana, no obstante “desde el punto de vista empírico” para él está claro que sí la hubo. “Mi opinión es que es obvio que estuvo la mano de Cuba, al igual que en Bolivia, Colombia y Ecuador”.

“Esas tácticas se enseñan. Soy demócrata y en el mundo libre el derecho a la protesta es legítimo. Cuando hay un descontento la gente tiene el derecho a protestar. Lo que pasa es que protestar no quiere decir destruir y desestabilizar. Lo que pasó en el Metro de Santiago se vio que estuvo perfectamente coordinado y programado, hasta el tipo de combustible que había que usar para causar los destrozos que se hicieron, o los ataques contra los comercios, los desmanes. Todo ese tipo de actividad desestabilizadora no es, en mi opinión, nunca espontánea. Son parte de una organización y se enseña en las academias. Los que reciben entrenamiento subversivo saben qué combustible usar, dónde usarlo, cómo destruir, cómo hacer daño, incluso cómo manipular a una masa”, afirma García.

El analista agrega que Cuba sabe y enseña cómo hacer que una minoría manipule el descontento de un grupo mucho más grande. “Eso está fríamente organizado y tiene fríamente el objetivo de desestabilizar un gobierno. En el caso de Chile, por la cantidad de daño que hubo, para mí fue obvio que el objetivo era desestabilizar el gobierno del Presidente Piñera”.

Por Emily Avendaño para El Líbero

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