La ilustración muestra cuál podría ser el verdadero aspecto de Oumuamua: una ‘tortita’ plana en lugar de un cigarro – William Hartmann/ EP

En un nuevo intento por zanjar la polémica científica alrededor de Oumuamua, el primer ‘visitante interestelar’ descubierto por los astrónomos en 2017, dos astrofísicos de la Universidad Estatal de Arizona, Steven Desch y Alan Jackson, han tratado, una vez más, de explicar las extrañas características del objeto espacial que trae de cabeza a los científicos desde hace casi cinco años.

Los dos investigadores creen que es muy probable que Oumuamua fuera un fragmento de un planeta muy similar a Plutón, solo que situado en otro sistema solar muy lejos del nuestro. Sus hallazgos se han publicado en dos artículos ( aquí y aquí) en la revista ‘AGU Journal of Geophysical Research: Planets’.

«En muchos sentidos –explica Desch– Oumuamua se parecía a un cometa, pero era bastante peculiar en varios aspectos, el misterio rodeaba su naturaleza y la especulación corría desenfrenada sobre lo que podía ser».

Las rarezas de Oumuamua, explicadas

A partir de las observaciones llevadas a cabo durante los pocos días que el objeto permaneció «a tiro» de los telescopios, Desch y Jackson lograron determinar varias características que diferían de lo que se podría esperar de un cometa.

En términos de velocidad, Oumuamua entró en el Sistema Solar algo más lento de lo esperado, lo que indica que no habría viajado a través del espacio durante más de mil millones de años. Y en cuanto al tamaño, su forma de ‘tortita’ resultaba ser más aplanada que la de cualquier otro objeto conocido de nuestro sistema planetario. La forma de cigarro que se le atribuyó en un primer momento queda, pues, totalmente descartada.

Los investigadores observaron también que, si bien el objeto aceleró ligeramente cuando ya se alejaba del Sol (un ‘efecto cohete’ que es común en los cometas cuando la luz solar vaporiza el hielo del que están hechos), su empuje fue más fuerte de lo que las teorías sobre cometas pueden explicar. Además, el objeto carecía de un escape de gas detectable (como la cola de un cometa), que pudiera justificar esa aceleración. En resumen, Oumuamua se parecía mucho a un cometa, pero era diferente de cualquier otro cometa que se hubiera observado antes en el Sistema Solar.

Desch y Jackson, pues, plantearon la hipótesis de que el misterioso objeto estaba formado por diferentes tipos de hielo, y calcularon la rapidez con la que esos hielos se sublimarían, pasando del estado sólido al gaseoso, cuando Oumuamua pasara cerca del Sol. A partir de ahí, calcularon cuál sería su efecto cohete, la masa y la forma del objeto y también la reflectividad de los hielos que, supuestamente, lo formaban.

«Fue un momento muy excitante para nosotros –asegura Desch–. Nos dimos cuenta de que un trozo de hielo sería mucho más reflectante de lo que otros habían supuesto, y eso significaba que Oumuamua podría ser más pequeño de lo que se creía. El mismo efecto cohete, pues, le daría a Oumuamua un empujón más grande, mayor que el que suelen experimentar los cometas».

¿Pero existía un tipo de hielo capaz de encajar con estas características? Desch y Jackson encontraron uno, el nitrógeno sólido, que confería a Oumuamua todas las características exactas de las que hacía gala el objeto. Y dado que es posible ver hielo sólido de nitrógeno en la superficie de Plutón, los científicos creen que es perfectamente posible que un objeto similar a un cometa pueda estar formado por el mismo material.

«Sabíamos –explica por su parte Jackson– que habíamos dado con la idea correcta en cuanto completamos el cálculo de qué albedo (cómo de reflectante es el cuerpo) sería capaz de hacer que el movimiento de Oumuamua coincidiera con las observaciones. Ese valor resultó ser el mismo que ya observamos en la superficie de Plutón o de Tritón (una luna de Neptuno), cuerpos cubiertos por hielo de nitrógeno.

Los dos investigadores calcularon después el ritmo al que trozos de hielo de nitrógeno sólido se habrían desprendido de la superficie de Plutón y otros cuerpos similares al principio de la historia de nuestro Sistema Solar. Y calcularon también la probabilidad de que fragmentos de hielo de nitrógeno sólido de otros sistemas planetarios pudieran llegar hasta el nuestro.

Con esos datos en la mano Jackson aventura cuál pudo ser la historia de Oumuamua: «Probablemente fue arrancado de su planeta por un impacto hace unos 500 millones de años, y expulsado después de su sistema principal. Estar hecho de nitrógeno congelado también explica al forma inusual de Oumuamua. A medida que las capas externas de hielo de nitrógeno se evaporaron, la forma del cuerpo se fue haciendo cada vez más plana, igual que lo haría una pastilla de jabón cuando sus capas externas se eliminan con el uso».

¿Y qué hay de la nave extraterrestre?

Hace apenas unas semanas, el astrofísico Avi Loeb, de la Universidad de Harvard, publicaba un libro en el que explicaba las razones que tiene para creer que Oumuamua era, en realidad, una antigua nave extraterrestre, probablemente ya muerta y a la deriva, que pasó casualmente a través de nuestro Sistema Solar. Pero Desh y Jackson opinan que se trata de una mera especulación, surgida de la incapacidad de explicar inmediatamente las inusuales características de Oumuamua.

«A todo el mundo le interesan los extraterrestres –sostiene Desch– y era inevitable que este primer objeto llegado de fuera del Sistema Solar hiciera pensar en civilizaciones alienígenas». Pero en ciencia, afirma el investigador, «es importante no sacar conclusiones precipitadas. Han hecho falta varios años para encontrar una explicación natural que coincida con todo lo que sabemos de Oumuamua. E incluso ahora es demasiado pronto para decir que hemos agotado ya todas las posibles explicaciones naturales».

De lo que no cabe duda es de que Oumuamua ha brindado a los científicos una oportunidad única para observar sistemas planetarios extrasolares de una forma que antes resultaba imposible. Y a medida que se encuentren y se estudien más objetos similares, aumentará nuestra comprensión sobre cómo son otros sistemas planetarios y en qué se diferencian del nuestro.

Para Desch, «esta investigación es emocionante porque probablemente hemos resuelto el misterio de la naturaleza de Oumuamua, y hemos podido identificarlo razonablemente como un fragmento de un ‘exo Plutón’, un mundo similar a Plutón en otro sistema solar. Hasta ahora, no habíamos tenido forma de saber si otros sistemas solares tenían planetas similares a Plutón, pero hora hemos visto un trozo de uno de ellos pasando cerca de la Tierra».

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