A pesar de que entre el Gobierno y la actual presidenta del Senado, Adriana Muñoz (PPD), la relación no ha estado exenta de controversias, desde el Ejecutivo aseguran que este año 2021, que ya es complejo debido a que se acortan los plazos para sacar adelante reformas claves como en Previsión y Seguridad, se avisora aún más difícil.

Esto, debido a que Yasna Provoste (DC), una senadora que ha destacado por un duro perfil opositor al Gobierno, llegará a la testera de la Cámara Alta, según ha sido confirmado por miembros de la Democracia Cristiana, partido que, de acuerdo a las negociaciones pactadas a principios del período legislativo, tendrá la presidencia y la vicepresidencia de la corporación durante este año.

Adriana Muñoz fue protagonista de varias polémicas que complicaron la relación con el Ejecutivo. Una de ellas fue cuando presionó para el avance del proyecto de diputados para extender el postnatal durante el Covid-19, considerado inadmisible por el Gobierno por implicar gasto fiscal. La presidenta del Senado insistió, entonces, en que era admisible y dijo: “Prefiero cometer un sacrilegio con la Constitución que pasar por sobre una demanda urgente de padres y madres”, lo que fue ampliamente criticado. Y el más reciente, fue el impasse tras la cumbre de poderes del Estado, cuando la senadora habló con la prensa, luego de que el Mandatario diera su versión del encuentro, dejando a la parlamenataria sola. Algo que se debió más que nada a una descoordinación en el protocolo, pero la senadora lo calificó como “un bochorno republicano”.

Antes, otro hecho había sido materia de enfrentamiento entre Muñoz y el Ejecutivo. La senadora presentó un proyecto para indultar a condenados por delitos en el marco del 18-O, sobre el cual el Gobierno acusó un intento de “impunidad”. La iniciativa fue criticada también por la Fiscalía Nacional, la Corte Suprema y la Defensoría Nacional quienes, además, desmintieron las cifras que entregaba la senadora para defender el proyecto.

Una de las firmantes de esa iniciativa fue precisamente Yasna Provoste, quien asumirá en reemplazo de Muñoz. La renuncia de la actual mesa se concretará después del 11 de marzo. Como se acordó en un pacto administrativo firmado por los jefes de comités en marzo del 2018, el año 2021 los dos cargos más altos del Senado quedarían a cargo de la Democracia Cristiana por primera vez desde la vuelta a la democracia. Así, entre los 5 senadores de ese partido se debían repartir los puestos. Cercanos a la negociación confirman que Provoste sería la carta elegida para presidir la testera y el senador Jorge Pizarro como vicepresidente.

La relación de Provoste con el Gobierno ha estado marcada por su oposición a sus iniciativas. Su primer enfrentamiento fue por la ley Aula Segura, que buscaba entregar más atribuciones a los directores de los establecimientos para que pudieran expulsar a los alumnos que cometieran actos de violencia. Provoste, en el cargo de presidenta de la Comisión de Educación, dijo: “Este es un proyecto simplista, hecho a la rapidita”, le cambió el nombre a “Aula Democrática”, el cual fue aprobado finalmente por el Congreso.

Durante la tramitación del segundo retiro del 10%, cuando el Gobierno planteó su propio proyecto, señaló que para un acuerdo “ningún retiro de fondos debe empalmarse con una reforma de pensiones”, pues su propuesta es “distinta a la de la cocina neoliberal”.

Durante el 2020 también hubo otros episodios en los que Provoste mostró su lado más “duro”. La senadora participó en el polémico foro del Grupo Puebla, organizado entre otros por Marco Enríquez-Ominami, en donde el Presidente de Argentina, Alberto Fernández conminó a la oposición chilena a unirse para volver al poder. En abril, cuando el Senado citó a 5 ministros para que explicaran la estrategia del Ejecutivo para enfrentar la pandemia, la senadora Provoste, aparte de ser muy crítica en su intervención, impidió que ingresaran los subsecretarios que fueron en reemplazo de los jefes de cartera. Días después, se unió a Luis Mesina de No+AFP para presentar un proyecto de ley que buscaba eliminar las AFP y nacionalizar los fondos de pensiones.

Rincón en la presidencia de Hacienda, el otro “dolor de cabeza” de La Moneda

Si ya la presidencia del Senado complica al Ejecutivo, las presidencias de comisiones de la Cámara Alta no son de mayor ayuda. Desde La Moneda reconocen que Hacienda puede ser un verdadero dolor de cabeza. Es una de las instancias emblemáticas y por la que pasan la mayoría de los proyectos, ya que en ella se revisan todos los textos legales que involucran recursos públicos. Quien presidirá esta comisión el 2021 será Ximena Rincón, la abanderada presidencial de la DC.

Así, la dupla Provoste-Rincón preocupa al Gobierno ya que uno de sus objetivos principales es poder aprobar la reforma previsional que ha sido obstaculizada y estancada desde inicios de la administración actual. Según informó el mismo Presidente Sebastián Piñera, el 6% que aportará el empleador se repartirá en una cuenta individual y un fondo colectivo, como figura en el proyecto despachado por la Cámara de Diputados hace un año. Y agregó que el Estado haría un “aporte adicional” que llegaría a un 2%, para lo cual revisarían las exenciones tributarias, una materia que será revisada por Hacienda si el proyecto es aprobado en primera instancia en la Comisión de Trabajo.

Sobre este tema la senadora Rincón ha sido enfática en acabar con las tabla de mortalidad, actual cálculo que se usa para definir el monto de la pensión autofinanciada. Tema que fue ampliamente abordado por Felices y Forrados, la empresa de Gino Lorenzini con la que se involucró a Rincón por su aprobación de reformas que favorecían sus asesorías previsionales.

Otro tema que se verá nuevamente en la comisión de Hacienda será el tercer proyecto que impulsan parlamentarios de oposición de retiro del 10%. Hace unas semanas la senadora decía: “Hablar de un tercer retiro, cuando hay familias que no tienen nada que retirar, me parece francamente una irresponsabilidad”. Opinión que cambió este lunes cuando afirmó que aprobar el tercer retiro es casi inevitable. Lo hemos dicho casi en todos los tonos. Yo voy a respaldarlo. No voy a ser un obstáculo”, lo que fue considerado como una “vuelta de carnero” de la representante de la región del Maule. Además hay quienes son críticos de que Rincón sea candidata presidencial y ocupe un cargo tan clave y, además, con visibilidad casi a diario.

Otra agenda clave para el gobierno es la de Seguridad, la que reimpulsaron tras a la crítica situación que se vive en la Macrozona Sur. De hecho, el Mandatario hizo un llamado al Congreso para apurar la tramitación en las leyes Antiterrorismo, contra el Narcotráfico, de protección a la Infraestructura Crítica y Antirrobo de Madera, por lo que quienes presidan las comisiones de Seguridad y Constitución tendrán un rol importante.

Desde la Comisión de Constitución señalan que de no haber cambios de último momento, el presidente será Pedro Araya (ind. bancada PPD). El ex DC y ex PRI, ha tomado un perfil “más a la izquierda” y pertenece al lote de los “girardistas” dentro del PPD. “Ante el anuncio del gobierno de volver a poner en discusión el TPP-11, quiero ser claro que no apoyaré este tratado”, dijo en enero, a pesar que fue un Tratado impulsado por el Bachelet II y en particular, por el ex canciller Heraldo Muñoz, actual carta presidencial del PPD. Araya también fue crítico al llamado que hizo el Jefe de Estado sobre lograr un acuerdo nacional transversal para enfrentar la violencia en el sur.

En la comisión que estará bajo su dirección se encuentra la reforma a la Ley Antiterrorista (N° 18.314), uno de los primeros proyectos ingresados por el Presidente y que no tuvo ningún avance desde 2018, a pesar de las urgencias establecidas por el Ejecutivo.

También se debe ver en esa instancia el mensaje presidencial del proyecto que introduce diversas modificaciones a las normas del Código Penal por el delito de incendio, más conocido como Ley Juan Barrios, un camionero que murió luego de sufrir graves heridas mientras dormía en la cabina de su vehículo, quemado por violentistas. Además, deberán legislar los proyectos sobre crimen organizado, control de armas y narcotráfico que se encuentran en Constitución, pero en la Cámara, y que también deberán pasar por Seguridad en el Senado. Lo mismon pasa con el texto legal para prevenir daños a infraestructura crítica que se encuentra en Comisión Mixta.

Y en la comisión de Seguridad, según las actuales negociaciones, asumiría el DC Francisco Huenchumilla, senador por la IX Región, quien sucederá a Felipe Kast (Evópoli) en la presidencia. Huenchumilla ha sido uno de los parlamentarios que han obstaculizado la aprobación de distintos proyectos en esta materia, incluso siendo miembro de ambas comisiones.

Fue presidente de la Comisión de Constitución cuando la reforma a la Ley Antiterrorista no avanzó durante todo su período y en su cargo de presidente en Seguridad también deberá legislar los proyectos mencionados anteriormente. Otro de ellos será la Ley de Usurpación que modifica el Código Penal con el fin de darle carácter de delito a los actos de usurpación y castigar con penas privativas de libertad la usurpación violenta.

Existen dudas sobre el avance de los proyectos, pero habría más optimismo con respecto a la Comisión de Trabajo, la que será presidida por la senadora Carolina Goic (DC). La instancia será clave en la reforma previsional recién anunciada por el Presidente Piñera como una prioridad del 2021. De hecho ayer, los senadores se adelantaron a la información que daría el gobierno a las 14:00 horas, sobre los cambios a la ley y decidieron votar la idea de legislar el proyecto e iniciaron la votación en particular del primer artículo.

Goic es vista como una figura más dialogante desde el Ejecutivo ya que en otras oportunidades sus votaciones han “ayudado” al Gobierno. Durante la discusión del segundo retiro del 10%, la abstención de Goic fue clave para que se pudiera legislar la iniciativa que presentó el Gobierno ya que se aprobó con 4 votos a favor, 3 en contra y 3 abstenciones. En esa oportunidad la senadora mencionó: “Fui objeto de hartas críticas bien ásperas en la mañana por viabilizar el que se discutiera el proyecto del Gobierno, pero para mí la responsabilidad es con la gente”.

Un panorama más “amable” en la Cámara de Diputados

En la Cámara la rotación de las presidencias está mucho menos clara debido a los hechos de 2020 cuando en dos ocasiones la oposición, que firmó un acuerdo en 2018 para establecer los cargos, no logró concretarlos por peleas internas. Diego Paulsen (RN) fue elegido como presidente de la Cámara de Diputados el 2020 luego de que la oposición no respetara su acuerdo que incluía a Gabriel Silber (DC) y Karol Cariola (PC) para dirigir la testera, lo que desordenó los acuerdos en el sector. Se supone que para el 2021 el presidente de la Mesa será un diputado del Partido Socialista.

Mientras, en las Comisiones el escenario comienza a establecerse. En Seguridad, una de las clave para el Gobierno, ya asumió a principios de enero Raúl Leiva (PS) y se mostró dispuesto a avanzar en los proyectos que ha mencionado el Ejecutivo, asegurando que existe “voluntad política”. “Esperamos dar celeridad a todos los proyectos de ley que habiliten y perfeccionen la persecución criminal contra la delincuencia, que atemoriza a toda la ciudadanía, y lucha frontal contra el narcotráfico, crimen organizado, control de armas y lavado de activos. Esa va a ser mi prioridad en la presidencia de la comisión”, anunció.

En la Comisión de Trabajo asumió el nuevo presidente, Tucapel Jiménez (PPD), que tendrá que avanzar en la reforma previsional y un posible tercer retiro de fondos. Ante esto aseguró que ya ha conversado con la senadora Carolina Goic para estar en sintonía. “Le vamos a dar dinamismo a las discusiones. Para que no ocurra lo mismo que con pensiones, la aprobamos hace un año, las condiciones han cambiado, pero hay una propuesta seria de la oposición y el Gobierno no ha dado respuesta”, dijo.

La presidencia de Hacienda se presenta como una de las más complejas, también por su rol protagónico al tramitar casi todos los proyectos. Según los acuerdos, le tocaría a un socialista presidir y suenan los nombres de Manuel Monsalve y Marcelo Schilling, pero están igualados en 6 diputados de oposición, 6 del oficialismo y Pablo Lorenzini, ex DC actual independiente.

En la Comisión de Constitución sucede algo similar. También le corresponde a un socialista que sería Leonardo Soto o Marcos Ilabaca. Diputados oficialistas señalan que el voto dirimente lo tendría Pamela Jiles quien se inclinaría por Ilabaca, por ser más “duro” entre ambos. Por ello, no hay coincidencia en el oficialismo si apoyarán a Soto o presentarán un candidato propio de Chile Vamos para ver si logran presidir esta comisión.

Por Daniela Bas para El Líbero

/psg