Y si el viaje de Gabriel Boric, dicen algunos ayudó a calmar a los inversionistas –pese que según Gonzalo Cordero el mandatario “muestre reiteradamente esa disposición a tener una visión moralizante del poder público”, que dejó en evidencia el episodio de John Kerry- en los hechos tranquilidad completa no dejó.

Al menos eso sostiene Sebastián Edwards, para quien pese a que las intervenciones del Presidente “fueron muy bien recibidas y su don de palabra fue comentado”, “los inversionistas extranjeros continúan intranquilos y con dudas con respecto al país”.

Porque al final, como le comentó a Edwards un ejecutivo de una multinacional, “¡Es la convención constitucional, estúpido! el problema. Ahí está, dirán algunos, parafraseando al PC, “la madre de todas los temores”.

Y, al final, sólo los profetas y charlatanes nos pueden asegurar qué pasará.

Boletín semanal de Opinión de La Tercera Por Juan Paulo Iglesias

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