El príncipe William, de 39 años, y su hermano Harry, de 36, dejaron sus diferencias de lado en el homenaje a su madre que tuvo lugar en los jardines del Palacio de Kensington, coincidiendo con el día en el que Diana de Gales hubiera cumplido 60 años. Todas las miradas estuvieron puestas en ellos debido a la mala relación que tienen hoy en día.

Los duques se encontraron cara a cara para presentar una escultura creada por Ian Rank-Broadley y colocada en los jardines de la antigua residencia de Lady Di y la actual del príncipe William, heredero de la corona tras su padre Carlos, en presencia de sólo unas 30 personas, entre ellas miembros de la familia Spencer, debido a las normas por el COVID-19.

Los hermanos de Diana, Earl Spencer, Lady Sarah McCorquodale y Lady Jane Fellowes fueron parte del conmovedor evento de este jueves que no fue transmitido en vivo.

En una declaración conjunta, el duque de Cambridge y el duque de Sussex dijeron: “Todos los días deseamos que ella todavía estuviera con nosotros, y nuestra esperanza es que esta estatua sea vista para siempre como un símbolo de su vida y su legado”.

Agregaron: “Hoy, en lo que habría sido el 60 cumpleaños de nuestra madre, recordamos su amor, fuerza y carácter, cualidades que la convirtieron en una fuerza para el bien en todo el mundo, cambiando innumerables vidas para mejor”.

“Gracias a Ian Rank-Broadley, Pip Morrison y sus equipos por su excelente trabajo, a los amigos y donantes que ayudaron a que esto sucediera, y a todos aquellos en todo el mundo que mantienen viva la memoria de nuestra madre”, concluyeron.

Los príncipes se unieron al hermano de su madre, Charles Spencer, y sus hermanas Sarah McCorquodale y Jane Fellowes para el pequeño evento privado en el Sunken Garden del palacio, un lugar en el que la princesa una vez encontró consuelo. Fue la primera vez que los hermanos aparecieron juntos en público desde el funeral de su abuelo, el príncipe Felipe.

Encargada por los hermanos en 2017 para conmemorar a su madre y conmemorar el vigésimo aniversario de su muerte, el Palacio de Kensington dijo que los príncipes “querían que la estatua reconociera su impacto positivo en el Reino Unido y en todo el mundo, y ayudara a las generaciones futuras a comprender su lugar en la historia”.

El retrato y el estilo de vestir presentados se basaron en el “período final de su vida, cuando ganó confianza en su papel como embajadora de causas humanitarias”, y “tiene como objetivo transmitir su carácter y compasión”.

Tiene una placa grabada con el nombre de la princesa y la fecha de la inauguración.

La obra de bronce muestra a Diana con sus brazos alrededor de dos niños. El molde es hueco y está soportado por una armadura de acero inoxidable. Además, tiene un adoquín grabado con un extracto del poema The Measure of A Man de Albert Schweitzer.

Carlos de Inglaterra y su esposa Camilla Parker-Bowles fueron los grandes ausentes en la ceremonia. Kate Middleton, la duquesa de Cambridge, no asistió al evento al igual que Meghan Markle, que se quedó en California con sus hijos, Archie y Llilibet Diana.

El príncipe Carlos, con quien Diana se casó un 29 de julio de hace 40 años y del que se divorció en 1996, decidió no participar del emotivo acto junto a su actual mujer, según una fuente citada por el diario Sunday Times, para no “reabrir viejas heridas”.

Lady Di murió a los 36 años en un accidente de tránsito en París el 31 de agosto de 1997 junto a su novio Dodi Al-Fayed. Cuando Diana murió, William tenía 15 años y Harry 12.

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