Una esponja de casi 30 centímetros de diámetro fijada a una pequeña piedra del fondo marino. Alfred Wegener Institute

Un equipo de científicos ha encontrado asombrosas especies en una zona poco explorada del lecho marino antártico tras el desprendimiento de un gigantesco iceberg, según un comunicado del Instituto Alfred Wegener de Investigación Polar y Marina (AWI, por sus siglas en inglés).

Un iceberg llamado A74, con un área de 1.270 kilómetros cuadrados –aproximadamente el doble del tamaño de Madrid– se separó el pasado 26 de febrero de la plataforma de hielo Brunt, ubicada en el mar de Weddell, en la Antártida.

En ese momento, el rompehielos de investigación alemán Polarstern era el único barco de investigación en el lugar y aprovechó la oportunidad para atravesar la brecha entre el borde de la plataforma de hielo y el iceberg para explorar el lecho marino, que había estado oculto bajo cientos de metros de hielo durante décadas. “Los icebergs de este tamaño solo surgen aproximadamente una vez cada 10 años en la Antártida”, explican.

Una piedra alberga una variedad de animales adheridos, incluida una ofiura (o estrella quebradiza), cuyos brazos encrespados de color blanco se pueden ver elevándose en el agua. Alfred Wegener Institute

Los investigadores que llegaron al área poco después del evento consiguieron tomar muestras de sedimentos, realizar mediciones geoquímicas y hacer grabaciones únicas de una biodiversidad impresionante.

Entre los animales que encontraron había al menos cinco especies de peces, dos especies de calamares, pepinos de mar, estrellas de mar y moluscos. Además, hallaron numerosos organismos que se habían asentado sobre piedras de varios tamaños provenientes del continente antártico, aunque, de momento, no está claro si estos se alimentan principalmente de restos de algas o de partículas orgánicas transportadas con el hielo.

Una pequeña piedra sirve de sustrato a una anémona de mar de 10 centímetros de diámetro. Alfred Wegener Institute

Se espera que las muestras recolectadas proporcionen información más detallada sobre el ecosistema, el contenido de los nutrientes y las corrientes oceánicas. El Polarstern también lleva a cabo investigaciones en la zona para comprender mejor los procesos detrás de los desprendimientos de glaciares, así como para crear modelos informáticos que ayuden a predecir cómo afectará el calentamiento global a la Antártida.

“Es una gran suerte haber podido responder con flexibilidad y explorar el evento de ruptura en la plataforma de hielo Brunt con tanto detalle”, comentó el oceanógrafo Hartmut Hellmer, líder de la expedición.

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