Uno de los cambios que llegaron en Chile con el año 2023 es la aplicación del Impuesto al Valor Agregado (IVA) a la prestación de servicios. Es decir que, desde el 1 de enero, los servicios que no pagaban este impuesto, hoy deben agregar un 19% al valor de la prestación y emitir la documentación tributaria correspondiente.

Según el Colegio de Contadores, y en base a los datos de la última Operación Renta, habrían más de 156 mil empresas que se verían afectadas con esta disposición.

A pesar de que la fuerza empresarial argumentó que aún no están las condiciones económicas para la implementación de esta medida, ya que atentaría contra la recuperación financiera de diversos sectores, lo cierto es que la normativa se encuentra en plena vigencia.

Según la legislación, existe una serie de servicios y requisitos que permitirán a las empresas no pagar IVA. Entre ellos se encuentran los servicios de transporte, salud y educación. Además de las Sociedades de Profesionales que deberán estar solo conformadas por personas naturales, desarrollar exclusivamente actividades o servicios profesionales y todos los socios deben ejercer la misma profesión.

En esa línea, el Servicio de Impuestos Internos (SII) dispuso de todo el primer semestre para hacer los ajustes societarios necesarios para que las empresas puedan validar que van a funcionar como sociedades profesionales.

Con todo, expertos han advertido sobre el impacto que podría tener en la inflación esta medida tributaria, teniendo en consideración el complejo escenario económico que llevó a Chile a cerrar el 2022 con una inflación anual de 12,8%, la mayor desde 1991.

Un ejemplo es el efecto que tendrá la medida sobre uno de los desembolsos básicos en que se ha evidenciado el aumento de los precios es en el pago de los gastos comunes, el cual ha presentado alzas considerables. A los que ahora, se les deberá sumar el efecto del IVA a servicios, impuesto que según los cálculos de administradores significará un aumento de entre 3% y 5% en la boleta final para los copropietarios.

Así, Ignacio Muñoz, investigador de Clapes UC, estimó que «la puesta en marcha del IVA a los servicios se debería traducir en 0,3 puntos porcentuales (pp) a 0,4 pp. adicionales en la inflación interanual, dependiendo del grado de formalidad de los subsectores afectados».

Del mismo modo, Carolina Molinare, Investigadora Observatorio del Contexto Económico (OCEC) de la Universidad Diego Portales, sostuvo que «los servicios que podrían estar afectos a IVA son cerca del 9% de la canasta del IPC y su impacto en la inflación va a depender del grado de traspaso al consumidor y de la posibilidad de cambio jurídico por parte de las empresas».

Molinare explicó que «dicho impacto tiene un alto nivel de incertidumbre dado que esta magnitud va a depender de cuánto finalmente las empresas prestadoras de servicios logren traspasar del impuesto a consumidores».

Y agregó que «ya se ha observado que varias empresas han cambiado su forma jurídica para poder evitar el pago del impuesto, por lo tanto, el impacto en la inflación también estará sujeto a la posibilidad de reorganización jurídica que tengan las empresas».

Por su parte, Esteban Carrasco, director de la escuela de Ingeniería Comercial Universidad San Sebastián, dijo que «efectivamente podemos suponer que esto va a tener una incidencia en los precios, pero este aumento debería ser moderado. Lo anterior va a depender de cómo reaccione la demanda y la oferta. En aquellos casos donde la demanda reaccione poco, es decir, suban o bajen los precios el consumo no cambia mayormente, podríamos ver aumentos de precios superiores».

«Es importante mencionar que la canasta del IPC tiene 303 productos y solo alguno de ellos estarán afectos a IVA. Dentro de los que sí van a pegar directo en el IPC podemos mencionar la reparación y mantenimiento de vehículos, algunas actividades recreativas y culturales y el servicio de clínicas veterinarias», agregó.

Además, «los gastos comunes en los edificios también deberían aumentar, ya que comenzarán a pagar IVA actividades como el servicio de jardinería. También es necesario mencionar que esta medida supone un beneficio de mayor recaudación para el Estado, lo que en último término debería traducirse en más prestaciones o ayudas a las personas».

Del mismo modo, Pablo Gutiérrez, académico de la Facultad de Economía y Negocios Universidad de la Universidad de Chile, sostuvo que «aumenta el valor del IPC – y por tanto la inflación – pero este cambio será menor al valor del IVA. Pese a ello, el efecto a mediano plazo es ambiguo, pues un aumento de impuestos puede ser considerado como una política fiscal contractiva, es decir una política que reduce la demanda agregada, pero a su vez también hay un aumento en los costos de producción».

«Una reducción en la demanda agregada tiende a disminuir el alza en precios, mientras que un aumento en los costos tiende a acelerar el alza de los precios. Por tanto, el efecto final en precios dependerá de si la reducción en la demanda agregada tiene un efecto mayor en los precios que el aumento en costos. En caso de que el efecto en los costos sea mayor que el efecto demanda, existirá una mayor inflación».

En esa misma línea, Nicolás Román, académico de la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales de la Universidad de los Andes, sostuvo que «el impacto es más bien moderado, pues hay muchísimas excepciones. Algunos de los servicios gravados son prestados por profesionales a empresas (servicios contables, financieros y legales) que no debieran ser traspasados a precio a los consumidores finales. Algunos servicios administrativos si, cómo sería el caso de los gastos comunes cuyo aumento tendría algo de impacto en el la variación del IPC mensual».

«Enero normalmente es un mes con variación de IPC relativamente baja, por liquidaciones y frutas y verduras de temporada a precios moderados, si a esto sumamos la baja anunciada de la bencina, el efecto del IVA a los servicios, debiera ser muy moderado en enero 2023», indicó Román.

En cambio, Esteban Viani, economista y académico de la Universidad Autónoma, indicó que «la inflación siempre es un fenómeno monetario, se da cuando hay un aumento en cantidad de dinero circulando en la economía».

«Entonces, por ejemplo, lo que pasó con los retiros de las AFPS sumado al IFE, que había más billetes en la calle, eso provoca inflación. La inflación es el alza generalizado por un período prolongado. En este caso, el IVA sería un aumento en el precio en una sola vez, y podría ser lo suficientemente generalizado, pero no entraría dentro de la definición pura de inflación. Es importante hacer esa distinción para entender el fenómeno en el que estamos hoy», finalizó.

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