Desde el año 2020 que las isapres no han parado de perder afiliados. Pero el 2023 fue excepcional, marcando varios récord nunca antes vistos. Según las cifras que reporta la Superintendencia de Salud en su sitio web, al cierre del año pasado el sistema terminó con 360.876 beneficiarios -la suma de cotizantes y cargas- menos, la mayor fuga de la que hay registro en el sitio web del regulador hace más de dos décadas (1996).

Y la salida de afiliados de las isapres no ha parado este año, aunque las bajas se han venido desacelerando con respecto a lo ocurrido en 2023. Lo anterior, considerando que si en el primer trimestre del año pasado las aseguradoras de salud privada perdieron 127 mil afiliados, en el primer trimestre de este año la caída fue de 47 mil beneficiarios.

Así, en marzo el sistema totalizó 2.668.304 afiliados, su menor nivel desde diciembre de 2009, lo que representó una caída de 9,5% en doce meses, y un retroceso de 1,7% con respecto al total de beneficiarios que había al cierre de 2023.

Esta fuga de beneficiarios se viene observando desde hace 50 meses, ya que a partir de febrero de 2020 solo se han registrado disminuciones interanuales de afiliados en las isapres, completando cuatro años con la misma tendencia. Además, ya van 26 descensos mensuales ininterrumpidos, desde enero de 2022.

En 2023 salió más del doble de beneficiarios que en 2022. En esos dos años se fueron 534.251 personas del sistema de isapres abiertas. Y si se considera desde diciembre de 2019 hasta la fecha, teniendo en cuenta que desde ese entonces las aseguradoras privadas vienen perdiendo afiliados de manera consecutiva, se obtiene que han salido 677.208 personas del sistema.

Las isapres acusan estar pasando por la mayor crisis de su historia. Luego de dos años de pérdidas, las aseguradoras empezaron a ver ganancias en 2023, pero señalan que eso se ha empezado a revertir este año, pues se produjo de golpe una baja de 12% promedio en sus ingresos producto de que se anularon las alzas del precio GES que habían implementado en octubre de 2022, según ordenó la Corte Suprema. Además, están a la espera de ver cómo se implementa otro fallo del máximo tribunal: el de la tabla de factores, que de acuerdo al gobierno, implicará devoluciones superiores a los US$1.000 millones.

Todo esto ha generado diversos efectos sobre el sistema, como una merma en la atención de cara a los afiliados en muchos casos, lo que sumado a la situación económica por la que atraviesan las familias y el alza de planes de las isapres, por diversos motivos, como el aumento del precio GES que se implementó en octubre de 2022 y que recién ahora se revirtió, ha generado una migración desde las isapres a Fonasa.

De hecho, Fonasa terminó 2023 con un total de 16.229.898 afiliados. Esto significa que durante el año pasado se sumaron 616.320 personas al asegurador público, donde más de la mitad de quienes llegaron provinieron de isapres, ya que esa cifra ascendió a 344.374 personas.

Las isapres atribuyen directamente la fuga de afiliados a la deteriorada situación económica del país, y estiman que, tal como ha ocurrido en episodios similares previos, una vez que mejore la situación económica se revertirán estas cifras de desafiliación.

Según la encuesta nacional de salud 2023 que realizó la Universidad Andrés Bello en conjunto con Ipsos, un 67% de los encuestados que se cambiaron de isapres a Fonasa lo hizo por un motivo económico o de empleo. Lo anterior, considerando que un 41% respondió que se cambió por “el elevado costo del plan de isapre”, mientras que un 22% aludió a que su “situación laboral y económica” no le permite seguir pagando, y un 4% dijo que lo hizo “por riesgo a perder el trabajo y no tener opción de seguir pagando”.

En paralelo, solo un 7% respondió que se cambió por “apoyo al sistema público de salud”, mientras que un 6% contestó que fue “porque el pago del 7%, más la contratación de un seguro complementario en Fonasa, resultaba una solución de cobertura financiera razonable”.

El mismo sondeo muestra que quienes se cambiaron de Fonasa a isapres, argumentaron que lo hicieron, principalmente, buscando mejores servicios y menos tiempos de espera. Esto, ya que el 71% mencionó lo anterior, desagregándose así las respuestas: un 24% lo hizo para acceder a mejores centros de salud; otro 24% porque “no quiero esperar tanto para acceder a la atención de salud (mucha lista de espera en el sector público)”; un 23% dijo que quería “acceder a mejores profesionales”; y un 4% sostuvo que “existe despersonalización de la atención y maltrato en la atención en el sistema público de salud”.

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