Las expectativas de que el próximo gobierno de José Antonio Kast —electo el domingo con una ventaja de 16 puntos porcentuales— impulse el crecimiento económico y aplique una política fiscal más estricta están generando un mayor apetito por activos chilenos, tendencia que ya se refleja en los indicadores de riesgo soberano monitoreados por inversionistas internacionales.
CDS chileno alcanza su nivel más bajo desde 2020
Este lunes, el Credit Default Swap (CDS) a cinco años de Chile, instrumento que protege a los tenedores de deuda frente a un eventual impago, descendió hasta 43,299 puntos, por debajo de los 43,979 registrados el viernes previo a la elección. Se trata de su nivel más bajo desde enero de 2020, cuando marcó 40,689 puntos.
El CDS también se ubica muy por debajo de los 54,868 puntos anotados antes de la primera vuelta presidencial, acumulando una caída cercana a 12 puntos básicos desde entonces. Durante la tarde del martes, el indicador repuntó levemente hasta 43,73 puntos.
EMBI también retrocede y marca mínimo desde 2007
El segundo indicador clave del riesgo país, el EMBI —índice elaborado por JP Morgan para medir el rendimiento de bonos de mercados emergentes— cerró el lunes en 86 puntos, una baja respecto de los 87 del viernes anterior. Es su menor registro desde julio de 2007.
Al igual que el CDS, el EMBI ha retrocedido desde la jornada previa a la primera vuelta, cuando se ubicó en 97 puntos, acumulando una caída de 11 puntos básicos.
En perspectiva, Chile inició 2025 con un riesgo país de 120 puntos, muy lejos de los 213 alcanzados en septiembre de 2022.
Comparación regional
Pese a la mejora, Uruguay continúa siendo el país con menor riesgo de la región, con 65 puntos, mientras que el promedio latinoamericano retrocedió de 1,38 a 1,37 puntos.
Economistas atribuyen la caída del riesgo a expectativas fiscales y de inversión
Orden fiscal como señal clave
Para Sergio Lehmann, economista jefe de BCI, el mercado está mostrando un mayor apetito por activos chilenos ante un escenario económico que se percibe más favorable. Destaca que existe confianza en que el gobierno de Kast aplicará un ajuste fiscal significativo, con el objetivo de equilibrar las cuentas públicas en un plazo de tres años.
El programa del presidente electo contempla una reducción del gasto público de US$ 6.000 millones en 18 meses, además de un recorte del impuesto de primera categoría desde el 27 % al 23 % para empresas medianas y grandes.
Impacto en la deuda soberana
Según Luis Felipe Alarcón, economista de EuroAmerica, los niveles actuales del riesgo país son coherentes con las propuestas de Kast, especialmente su compromiso con la disminución del déficit fiscal, lo que mejora la percepción sobre la calidad crediticia de Chile.
Factores externos también influyen
No obstante, Alejandro Fernández, socio de Gemines Consultores, advierte que es difícil atribuir la caída del riesgo exclusivamente al resultado electoral. Señala que el riesgo global ha disminuido por un menor ruido en la política comercial de Estados Unidos y que variaciones puntuales —como el descenso de 87 a 86 puntos— pueden ser aleatorias.
El economista agrega que factores como el alza sostenida del precio del cobre también podrían estar contribuyendo a mejorar las perspectivas del país.
Visión del mercado accionario
Para Manuel Bengolea, socio de Octogone Chile, la baja del riesgo país responde a que el plan económico de Kast apunta a reducir el gasto público y acelerar el crecimiento, lo que mejora el perfil de riesgo soberano y corporativo.
Un análisis de Octogone indica que el IPSA, que acumula un alza anual de 53,5 %, suele anticipar recuperaciones de inversión, lo que podría traducirse en mayor crecimiento, empleo y confianza de los consumidores. El mercado, señalan, ya estaría incorporando expectativas de menos burocracia, menores impuestos y mayor protagonismo del sector privado.
Pese a ello, el IPSA cerró este martes con pérdidas, acumulando una caída de 2 % desde el viernes.
Desafíos hacia adelante
De acuerdo con Alarcón, mantener el riesgo país en niveles bajos dependerá de la capacidad del nuevo gobierno para cumplir sus metas fiscales y, eventualmente, superarlas. El desempeño económico de los próximos meses será clave para confirmar si la tendencia a la baja se consolida.
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