El paso del cometa 3I/ATLAS ha dejado de ser un simple evento astronómico para convertirse en el centro de una de las polémicas científicas más intensas de la década. El Dr. Avi Loeb, jefe del Proyecto Galileo en la Universidad de Harvard, ha lanzado una teoría que sacudió a la comunidad internacional: el extraño comportamiento y el “bamboleo” del objeto sugieren que podría no ser una roca natural, sino una sonda o un escudo protector de origen extraterrestre.

Un cometa con anomalías

Loeb, conocido por la controversia que generó en 2017 con sus teorías sobre el objeto interestelar ‘Oumuamua, sostiene que el ATLAS presenta anomalías que no encajan con la física tradicional de los cometas.

Entre los puntos más llamativos que alimentan su hipótesis destacan:

  • Aceleración no gravitacional: al igual que ‘Oumuamua, el ATLAS parece ganar velocidad de una manera que no se explica únicamente por la gravedad del Sol.
  • Movimiento oscilatorio: el objeto presenta un “wobble” (bamboleo) rítmico. Según Loeb, esto podría ser característico de una vela solar extremadamente delgada o de una estructura artificial diseñada para maniobrar.
  • Ausencia de desgasificación: aunque se le denomina cometa, el ATLAS no ha mostrado el nivel de evaporación de hielo esperado para un objeto de su tamaño, lo que sugiere que su superficie podría ser metálica o de un material compuesto artificial.

¿Un escudo interestelar?

La hipótesis más audaz del científico de Harvard es que el 3I/ATLAS podría ser una especie de artefacto de protección o un fragmento de una estructura mayor diseñada para viajar entre las estrellas, protegiéndose del polvo cósmico.

La naturaleza no suele producir objetos con esta geometría y comportamiento dinámico”, declaró Loeb, instando a las agencias espaciales a recolectar datos de alta resolución antes de que el objeto abandone definitivamente nuestro sistema solar en las próximas semanas.

Escepticismo en la comunidad científica

Como era de esperar, la mayoría de los astrofísicos se mantienen cautelosos. Argumentan que el comportamiento del ATLAS puede explicarse mediante mecanismos naturales complejos, como la expulsión de chorros de hidrógeno no detectables por telescopios ópticos.

Aun así, el debate está abierto: ¿estamos ante un visitante natural o ante el primer contacto confirmado con tecnología de otra civilización?

Un visitante fugaz

El 3I/ATLAS fue descubierto en julio de 2025, y su último acercamiento a la Tierra ocurrió el 20 de diciembre. En apenas cinco meses, este cometa ha pasado de ser un fenómeno astronómico a convertirse en un enigma que nos hace cuestionar si hay vida más allá de nuestro planeta.

Conclusión: El cometa 3I/ATLAS se despide del sistema solar dejando tras de sí un intenso debate científico. Mientras unos lo consideran un objeto natural con comportamientos complejos, otros lo ven como una posible evidencia de tecnología extraterrestre. Lo cierto es que su paso ha marcado un hito en la astronomía contemporánea.

/psg