La NASA ha confirmado la existencia de 16 antiguas vías fluviales en Marte, un hallazgo que aporta nuevas evidencias sobre la circulación de agua en la superficie del planeta rojo hace aproximadamente 3.700 millones de años. El descubrimiento, publicado en la revista PNAS, constituye un avance clave para comprender la evolución geológica marciana y abre nuevas posibilidades en la búsqueda de ambientes habitables.
Un hallazgo que redefine la historia marciana
El equipo científico logró reconstruir estos sistemas gracias a mapas globales de valles, lagos, cañones y depósitos sedimentarios elaborados por diversas misiones orbitales.
Según Abdallah Zaki, autor principal del estudio: “Estas grandes redes fluviales ocuparon alrededor del 5% de la superficie marciana primitiva, pero concentraron cerca de la mitad del sedimento movilizado por los ríos del planeta”.
La investigación revela que, aunque Marte carece de tectónica de placas, llegó a formar cuencas comparables en magnitud a las terrestres. La interacción prolongada entre agua y minerales favoreció procesos químicos de gran interés para la búsqueda de ambientes habitables, un aspecto central en la exploración actual.
Actividad hídrica y transformación del terreno
Las imágenes obtenidas por la cámara HiRISE del Mars Reconnaissance Orbiter muestran cómo algunas corrientes llegaron a atravesar cráteres de impacto, dividiéndose en varios ramales antes de confluir nuevamente al abandonar la estructura.
Este comportamiento indica caudales sostenidos capaces de erosionar barreras rocosas, similar a lo observado en grandes ríos de la Tierra. La presencia de estas formas erosivas confirma episodios prolongados de transporte sedimentario, fundamentales para interpretar la historia climática del planeta.
Expertos en evolución atmosférica señalan que: “La existencia de agua líquida habría generado espacios adecuados para reacciones químicas asociadas a la vida”, reforzando el interés científico por estos enclaves.
Zonas prioritarias para futuras misiones
Los depósitos vinculados a estas cuencas fluviales podrían conservar información valiosa sobre el clima marciano antiguo y posibles señales biogeoquímicas.
Por ello, las próximas misiones de la NASA planean centrar su atención en estas regiones para seleccionar áreas de estudio y recolección de muestras que permitan reconstruir con mayor precisión cuánto tiempo retuvo Marte su agua.
La identificación de estas 16 redes ofrece un marco estratégico para orientar la exploración del planeta rojo, delimitando dónde podría hallarse el material sedimentario transportado por los ríos.
Conclusión
Este hallazgo resulta decisivo para entender la transformación del paisaje marciano y avanzar en la búsqueda de indicios que revelen si el planeta llegó a albergar vida en algún momento de su historia.
📌 Marte, una vez más, nos recuerda que su pasado guarda secretos que podrían cambiar nuestra visión del universo.
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