Un apostador (a) aún desconocido obtuvo cerca de 500 mil dólares tras apostar a que Nicolás Maduro sería capturado, en una jugada realizada esta semana en Polymarket, plataforma que permite a los usuarios arriesgar criptomonedas para estimar la probabilidad de eventos del mundo real. La operación, por su magnitud y timing, reabrió el debate sobre los límites éticos y regulatorios de estos mercados predictivos cuando se cruzan con asuntos de alta sensibilidad política y militar.

El apostador —o apostadora— colocó su dinero a la hipótesis de que Estados Unidos intervendría militarmente en Venezuela para derrocar a Maduro. Las apuestas, aún visibles en Polymarket, despertaron inquietudes sobre la posibilidad de que estas plataformas sean utilizadas por personas con información privilegiada, incluida inteligencia o datos clasificados, para obtener ganancias.

Polymarket no permite la interacción directa entre usuarios, por lo que no fue posible recabar declaraciones del ganador. La cuenta en cuestión registra 13 apuestas, por un total de 33.394,34 dólares, todas realizadas entre el 27 de diciembre y el 3 de enero, y todas vinculadas a un eventual operativo estadounidense en Venezuela y a la salida de Maduro del poder. No se conoce la fecha de creación de la cuenta ni su ubicación geográfica.

A comienzos de diciembre, el presidente estadounidense Donald Trump afirmó que los días de Maduro estaban “contados”, aunque no detalló públicamente la existencia de planes concretos de ataque. Sin embargo, funcionarios estadounidenses señalaron a NBC News —cadena hermana de Noticias Telemundo— que la operación en Caracas había sido autorizada antes de Navidad, pero postergada por mal tiempo.

Según esas mismas fuentes, que hablaron bajo condición de anonimato, muy pocas personas en el Pentágono estaban al tanto del operativo hasta la noche del viernes. Fue precisamente esa noche cuando el usuario de Polymarket realizó las apuestas más voluminosas de las 13, arriesgando más de 14 mil dólares. La identidad y ubicación del ganador siguen siendo desconocidas, al igual que si contaba con conocimiento cercano de una operación clasificada o si, simplemente, acertó por azar.

No obstante, sí hay indicios de que el usuario intentó ocultar rastros de su actividad digital, según un portavoz de Chainalysis, empresa especializada en el monitoreo de transacciones con criptomonedas —la mayoría de ellas públicas—. De acuerdo con la firma, el ganador ya cobró el monto utilizando la criptomoneda Solana. Aun así, no habría intentado lavar ni esconder los fondos, por lo que, si reguladores financieros o investigadores federales decidieran indagar, no sería particularmente difícil rastrearlo.

Una revisión de NBC News detectó que solo otras cuatro cuentas en Polymarket apostaron por escenarios vinculados al futuro político de Maduro y su salida del poder antes de enero. Esas apuestas fueron mucho menores —entre 700 y 900 dólares—, realizadas entre el martes y el sábado de la semana pasada, y generaron ganancias de 7 mil a 14 mil dólares. En todos los casos, no hay forma de comprobar si los usuarios contaban con información sensible o si simplemente tuvieron suerte.

Apuestas descabelladas y sospechas estructurales

El episodio se inscribe en una tendencia más amplia: los mercados de futuros y predicción se expanden para cubrir casi cualquier escenario imaginable, desde lo trivial —como el pronóstico anual de la marmota Phil— hasta eventos extraordinarios o de alto impacto global.

En Polymarket, por ejemplo, se puede apostar a si Kim Kardashian aprobará el examen de abogacía en California, a la posibilidad de una detonación nuclear durante el año, o incluso al segundo advenimiento de Jesucristo en los próximos 12 meses. La amplitud temática, sumada a criterios de adjudicación poco transparentes, abre un flanco para manipulaciones y amaños.

Un antecedente citado con frecuencia es el de las apuestas sobre la invasión rusa a Ucrania. En ese caso, los usuarios pudieron apostar sobre qué ejército controlaría determinadas regiones o ciudades, utilizando capturas de un mapa elaborado por el Institute for the Study of War, un centro de investigación política. El cruce entre análisis especializados, información sensible y apuestas financieras ilustra el dilema central: cuando la predicción se convierte en negocio, la frontera entre conocimiento público y ventaja indebida se vuelve peligrosamente difusa.