La exministra del Trabajo y excandidata presidencial, Jeannette Jara, declaró encontrarse en un proceso de reflexión respecto de su continuidad como militante del Partido Comunista (PC), revelación que expone las profundas tensiones ideológicas y estratégicas que atraviesan el oficialismo a puertas del término del gobierno del Presidente Gabriel Boric.

Jara abordó su vínculo con la colectividad de manera espontánea, tras la firma del Convenio 155 de la Organización Internacional del Trabajo, al referirse a la carta en la que los ministros Camila Vallejo, Jaime Gajardo y Nicolás Cataldo exigen al exalcalde Daniel Jadue que se retracte de sus acusaciones. “Nunca ha sido fácil (la relación con Jadue). Desde abril del año pasado quedé sin militancia activa, no he concurrido a ninguna actividad partidaria, y estoy reflexionando al respecto”, afirmó. Al ser interrogada, precisó que su reflexión abarca “lo que fue el proceso, de lo que viene para la izquierda chilena, la reconstrucción de una centroizquierda poderosa… cómo la contingencia a veces se come mediáticamente los asuntos que son de más largo plazo, más estratégicos”.

Este cuestionamiento personal se enmarca en una crisis orgánica más amplia, desatada por las recriminaciones cruzadas tras el fallo que absolvió al excarabinero Claudio Crespo en el caso de Gustavo Gatica, y la posterior decisión del Partido Socialista de congelar su participación en la alianza oficialista. Jara apeló a la mesura: “He visto lo que ha pasado en los últimos días, y a todas las partes por lo menos lo que yo les propondría es actuar con más mesura, porque creo que ya las posiciones se expresaron”.

La duda sobre su militancia, un vínculo que data desde sus 14 años, ya se había planteado en noviembre pasado, cuando condicionó su permanencia a no llegar a La Moneda. Aunque ese escenario no se concretó, la reflexión persiste.

La visión interna: unidad fracturada y tensiones estratégicas

La crisis fue analizada por otras figuras clave. El ministro del Interior, Álvaro Elizalde, defendió al Presidente Boric como el principal impulsor de la unidad, pero reconoció la tensión: “Lo que nosotros esperamos es que en esta tensión que se ha provocado entre los partidos, exista voluntad de diálogo y entendimiento, porque finalmente la unidad es necesaria para consolidar un proyecto con vocación de mayoría”. Además, recordó que “lamentablemente hubo dos partidos que no participaron” del esfuerzo por una lista unitaria, abogando por “la unidad amplia de todos los sectores progresistas”.

Desde una perspectiva crítica, la exministra del Interior Carolina Tohá (PPD) calificó las reacciones dentro del oficialismo como “irresponsables, desleales y que dan cuenta de que no aprendiste nada”. En entrevista con Tele13 Radio, Tohá afirmó que el espectáculo público ha sido “lamentable y bochornoso”, particularmente por “dirigentes políticos festinando con un funcionario policial que le quitó los ojos a un joven”. Cuestionó la narrativa que atribuye el fallo judicial a la Ley Nain-Retamal, argumentando que esa postura perjudica la causa de justicia para Gustavo Gatica y revela una “inconsistencia y liviandad” a la hora de construir gobierno y alianzas. Para Tohá, la reacción de ciertos partidos evidencia una priorización de la disputa interna sobre la defensa de principios.

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