La líder opositora venezolana, María Corina Machado, sostuvo un almuerzo de trabajo con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, en la Casa Blanca, en un encuentro cargado de gestos simbólicos y mensajes políticos matizados que reflejan las complejidades de la estrategia estadounidense hacia Venezuela, tras la reciente captura de Nicolás Maduro.
El acceso de Machado por una puerta lateral de la residencia ejecutiva —en contraste con la entrada principal reservada a jefes de Estado— constituyó una señal no menor, indicativa de un reconocimiento político cuidadosamente calibrado. Este detalle protocolario antecedió a la declaración de la portavoz oficial, Karoline Leavitt, quien, si bien elogió a Machado como «una voz notable y valiente», reiteró la posición de que el presidente Trump mantiene «su opinión de que Machado no tiene los apoyos suficientes en el país para liderar una transición». Esta dualidad de gestos —acogida física pero escepticismo declarado— delinea los límites del respaldo norteamericano.
Al concluir la reunión, celebrada de manera discreta en el comedor privado presidencial, Machado afirmó ante simpatizantes: “Sepan que contamos con el presidente Trump para la libertad de Venezuela”. Calificó el diálogo como positivo y destacó la disposición de Trump para abordar la realidad del país tras la captura de Maduro, aprovechando la plataforma para proyectar un sentido de alianza estratégica y continuidad en el apoyo a la «causa democrática».
No obstante, el mensaje oficial emitido desde la Casa Blanca, centrado en el reconocimiento moral a su valentía pero sin extender un aval inequívoco a un liderazgo transicional, sugiere una evaluación pragmática. La administración estadounidense parece distinguir entre el respaldo a la lucha democrática y una endoso total a una figura específica, manteniendo una puerta abierta a otros actores y cálculos geopolíticos en el complejo tablero venezolano. El encuentro, por tanto, opera más como un gesto de presión y un canal de comunicación que como la coronación de un liderazgo alternativo incontestado.
DONALD TRUMP
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, calificó como un “gran honor” su encuentro de este jueves con la líder opositora venezolana, María Corina Machado, y destacó la trayectoria personal y política de la dirigente.
En un mensaje publicado en su red social Truth Social, Trump escribió: “Fue un gran honor reunirme hoy con María Corina Machado, de Venezuela. Es una mujer maravillosa que ha pasado por muchísimo”.
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