Agua, alimento para mascotas, toallas húmedas y, sobre todo, gestos de cercanía y contención marcaron la presencia de Naya Fácil en los sectores más golpeados por los incendios forestales que afectaron a Penco y Lirquén. Lejos de una acción simbólica o mediada por campañas digitales, la influencer optó por un despliegue directo en terreno, enfocándose en cubrir necesidades básicas urgentes de los damnificados en la Provincia de Concepción.

Para concretar la ayuda, Naya consiguió un camión que cargó con miles de botellas de agua, bebidas, sacos de comida para mascotas y artículos de higiene personal. Todo fue financiado con recursos propios, en lo que constituye el tercer año consecutivo en que se moviliza ante una catástrofe, aunque esta vez sin una convocatoria previa en redes sociales. La decisión, según su entorno, respondió a la urgencia del momento y a la magnitud del desastre.

Al llegar a la zona junto a su equipo, coordinó la entrega de la ayuda con Carabineros y Bomberos, entendiendo la complejidad logística y los riesgos aún presentes. Sin embargo, su objetivo era claro: no limitarse a la descarga centralizada, sino llevar personalmente los insumos hasta donde fuera posible. Para ello, trasladó cajas y botellas a su conocida camioneta rosa y se internó en sectores de difícil acceso, aquellos donde el camión no podía llegar.

El recorrido la enfrentó de lleno a la dimensión humana de la tragedia. Caminó entre escombros y cenizas, observando viviendas reducidas a restos humeantes y familias intentando recomponerse en medio de la pérdida total. En esos espacios, el recibimiento fue una mezcla de lágrimas y sonrisas: vecinos que buscaban alivio inmediato, pero también un momento de distracción para sacarse fotos, intercambiar palabras o simplemente sentirse acompañados.

Hubo abrazos prolongados de personas que necesitaban contención emocional y testimonios de quienes aún buscaban a sus mascotas extraviadas tras el avance del fuego. Entre los encuentros más conmovedores estuvo el de un bombero que perdió su casa mientras combatía el incendio, una historia que sintetiza el sacrificio y el impacto transversal de la emergencia.

Más allá de la ayuda material, la presencia de Naya Fácil puso en evidencia el valor simbólico de la solidaridad en terreno. En un contexto marcado por la devastación y la incertidumbre, su acción no solo aportó recursos concretos, sino también visibilidad y apoyo emocional a comunidades que, en medio de la tragedia, siguen intentando levantarse.

Naya Fácil dejó en manos de Bomberos de Penco y Lirquén la ayuda que no alcanzó a repartir por su cuenta y anunció que regresaría con más aportes. Analizaría un segundo viaje, ahora con elementos de trabajo.

“Al final en Chile cuando pasa una catástrofe, el pueblo ayuda al pueblo. Siempre ha sido así. También dejo invitados a los empresarios, no les cuesta nada ponerse una mano en el bolsillo y aportar”, declaró cuando ya terminaba la jornada.

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