El gasto público en Chile mantiene una tendencia al alza y las proyecciones para los próximos 35 años anticipan nuevas presiones sobre las finanzas fiscales, impulsadas principalmente por el envejecimiento de la población y la creciente demanda de servicios sociales. Así lo concluye el estudio “Proyecciones de gasto público en Chile 2025-2050”, elaborado por la Dirección de Presupuestos (Dipres), el primero en estimar esta variable en el largo plazo.

Según el informe, el gasto público como porcentaje del PIB aumentó desde 19,5% en 1990 a 24,6% en 2024. Aunque se registraron períodos de contracción, desde 2007 la tendencia ha sido sostenidamente creciente, reforzada por el impulso fiscal aplicado en 2009 para enfrentar la recesión económica y, posteriormente, en 2020 y 2021 con motivo de la crisis sanitaria y económica derivada del Covid-19.

No obstante, el análisis advierte que desde 2022 se observa una relativa estabilidad, con el gasto público promediando 25% del PIB en los últimos cinco años, excluyendo 2021 por su carácter excepcional.

La jefa de la Dipres, Javiera Martínez, explicó que “el marco normativo nos mandata a tener una programación financiera que considere los siguientes cuatro años. Este análisis constituye un avance para ampliar ese horizonte hasta 25 años, alineando a Chile con las mejores prácticas de la OCDE, el FMI y la Unión Europea”.

El estudio revela que entre 2005 y 2024 el gasto público real acumulado creció 183%, impulsado principalmente por el gasto social, que aumentó 204%, mientras que el gasto no social lo hizo en 140%. En ese período, el 75% del incremento total del gasto público correspondió a gasto social.

Por sectores, Salud es el que presenta el mayor aumento, creciendo 3 puntos del PIB entre 2005 y 2026, al pasar de 2,6% a 5,6% del PIB. Educación aumentó 1,7 puntos y Protección Social 0,7 puntos, mientras que el resto de los sectores se mantuvo prácticamente estable. En paralelo, el gasto en intereses de la deuda subió desde 0,4% del PIB a 1,2% del PIB en 2024.

El informe atribuye este crecimiento a reformas estructurales relevantes, como la ampliación del régimen Auge/Ges, la modernización de la infraestructura hospitalaria y el financiamiento del sistema de salud. En educación, destacan la gratuidad en la educación superior, la expansión de la educación parvularia, la Subvención Escolar Preferencial y la implementación de la carrera docente. En pensiones, la expansión del Pilar Solidario y la Pensión Garantizada Universal (PGU) ha elevado significativamente el gasto fiscal.

En la segunda parte del documento, la Dipres identifica los principales factores que presionarán el gasto público en el futuro, siendo el más relevante el cambio demográfico. Chile enfrenta un acelerado proceso de envejecimiento: la población de 65 años o más pasará de representar un 8% en 2021 a un 25% en 2050, mientras que los menores de 15 años disminuirán desde un 27% a un 14%. Esto implicará una reducción de la población económicamente activa, que caerá del 65% al 61% hacia mediados de siglo.

A ello se suma el aumento de la esperanza de vida, que pasó de 74,1 años en 1992 a 81 años en 2021, con una proyección de 4,4 años adicionales al 2050. Según el informe, la población mayor de 80 años crecerá en un 204% entre 2024 y 2050, acercándose a los 2 millones de personas.

Descontando el servicio de la deuda, el gasto primario del Gobierno Central alcanzaría en 2050 los $139.083.370 millones, lo que representa un crecimiento de 70% respecto del gasto contemplado en el proyecto de Ley de Presupuestos 2026.

Hacia 2050, el Ministerio de Salud concentraría el 40% del gasto total, seguido por Trabajo y Previsión Social con un 20%, reflejando la mayor demanda por atenciones de salud y beneficios previsionales. Salud pasará de representar 5,6% del PIB a 12% del PIB, mientras que Trabajo aumentará de 5% a 5,9% del PIB. En pensiones, el gasto en PGU crecería un 93%, alcanzando $15.500.000 millones, equivalentes a 3,2% del PIB.

En contraste, el Ministerio de Educación reduciría su participación en el gasto total, desde un 20% en 2026 a un 14% en 2050, aunque el gasto total del sector igualmente aumentaría un 15%, con un mayor énfasis en educación superior.

En conjunto, el informe proyecta que el gasto primario del Gobierno Central –excluyendo intereses de la deuda– aumentará desde cerca del 25% del PIB en 2026 hasta alrededor del 29,7% del PIB en 2050. “Esta trayectoria implica que el Estado deberá enfrentar mayores demandas presupuestarias y fortalecer sus ingresos, sus mecanismos de corrección fiscal y su disciplina en la contención del gasto estructural”, concluye el documento.

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