Aunque las cifras apuntan a una estabilización de contagios Covid-19, el número de casos sigue alto. Durante la última jornada, el Ministerio de Salud registró 8.900 casos nuevos. Además, se confirmaron 31.314 activos, es decir, personas contagiadas que se encuentran en una etapa de la infección en que pueden transmitir el virus a otros. Y estos números llevan a varios expertos a afirmar se sigue atravesando una nueva ola del virus.

Consecuencia directa o no, el número de fallecidos por coronavirus ha aumentado durante los últimos meses. Si durante junio se registraron 526 decesos producto del virus, en lo que va de julio -incluyendo la última jornada que se confirmaron 12 muertos- el número de personas que perdieron la vida por Covid-19 llega a 823, es decir, un aumento de 56% en relación al mes anterior.

Según los números del Departamento de Estadística e Información de Salud (DEIS), si se suman las muertes confirmadas ( 47.823) y las probables, (11.582), Chile se está acercando a las 60 mil fallecimientos por Covid-19 desde que se declaró el primer contagio en territorio nacional a principios de 2020. Sin embargo, la primera muerte no ocurrió hasta el 21 de marzo de ese año: fue una mujer de 82 años y sucedió en la comuna de Renca.

El perfil de los fallecidos

Daniel Apolo, jefe de la UCI quirúrgica y médica de la Clínica Indisa, asegura que las vacunas tienen un rol fundamental: “Quienes tienen más posibilidades de fallecer son aquellos que no tienen ninguna dosis o aquellos que se vacunaron, pero que tienen enfermedades crónicas asociadas que disminuye su respuesta inmunológica, como hipertensos, diabéticos o enfermos con cáncer. También tienen más posibilidades de fallecer quienes dejaron pasar mucho tiempo entre sus refuerzos”.

Las cifras refuerzan esa caracterización. Según el último informe epidemiológico del Minsal, las vacunas disminuyen la tasa de mortalidad. La incidencia de fallecidos sobre 100 mil vacunados es de 0,8 en el grupo con la primera vacuna de refuerzo, mientras que con las dos dosis basales sube 0,9 y en el caso de los no vacunados aumenta a 1,7.

Además, las vacunas también ayudan con el cuadro clínico, afirma Apolo: “Quienes se hospitalizan en una unidad crítica y que tienen su vacuna al día, son pacientes que salen rápidamente, es decir, tienen una mejor evolución que aquellos que no tienen ninguna vacuna o que dejaron pasar mucho tiempo entre la tercera y cuarta dosis”.

El especialista también agrega que la edad también influye, pues gran parte de los decesos se produce en los grupos etarios más avanzados. Las cifras del DEIS sostienen que de los 47.823 pacientes fallecidos confirmados por Covid-19 desde el inicio de la pandemia, 30.796 son personas mayores de 70 años. Es decir, el 64% de las muertes producidas por el virus, corresponde a personas de la tercera edad (ver tabla). El mismo porcentaje se repite si se incluyen los fallecidos probables, donde los mayores de 70 años suman 38.440 sobre un total de 59.405.

La urgencióloga de la Clínica de la Universidad de los Andes y jefa del Departamento de Epidemiología de esa casa de estudios, Marcela Garrido, señala que los pacientes inmunosuprimidos y los enfermos crónicos corren más riesgo de fallecer.

“Da la impresión que hoy la enfermedad por Covid-19 está actuando como un acelerador de un proceso. Por ejemplo, los pacientes que tienen cáncer y que están en etapas terminales de su enfermedad, si se contagian pueden terminar falleciendo por coronavirus, acelerando el proceso que estaban”, explica la especialista.

Sube la mortalidad, baja la letalidad

Aunque los decesos por Covid-19 aumentan, la letalidad ha disminuido. De hecho, esta diferencia generó una polémica con la titular de salud, Begoña Yarza, exactamente hace dos semanas. Durante el balance del 12 de julio, la ministra sostuvo que la actual tasa de letalidad del virus es la más baja que se ha tenido en toda la pandemia, y cuando fue consultada por el aumento de fallecidos por coronavirus, dijo que “no existe eso” y no respondió con los números que maneja el DEIS.

A la fecha, durante 2022 han muerto 8.708 personas. Así, los expertos y las cifras dan cuenta que la letalidad ha disminuido en relación a la cantidad de casos, especialmente debido a la vacuna y al desarrollo natural del virus.

Héctor Sánchez, director del Instituto de Salud Pública de la Universidad Andrés Bello, explica que “la letalidad es la cantidad de personas fallecidas versus la cantidad de personas contagiadas. La letalidad de la variable ómicron ha ido bajando a través del tiempo por dos razones. La primera, porque el virus es menos letal. Segundo, ha aumentado el ejercicio de salud, tanto público como privado, para tratar a los enfermos graves de Covid-19″.

De hecho, un reporte del Imperial College of London concluye que sí hay evidencia de menor riesgo de hospitalización por ómicron comparado con delta: entre 20 a 45% más baja. Sin embargo, su alta transmisibilidad sí podría provocar una fuerte demanda hospitalaria.

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