Con duras críticas por el contexto electoral en el que se lleva a cabo del debate por un cuarto retiro, la Sala del Senado rechazó la idea de legislar el proyecto que permitiría un nuevo giro de hasta el 10% de los fondos de ahorro previsional.

Esto ya que para poder avanzar, la iniciativa requería de 25 votos favorables, es decir dos tercios del Senado. Sin embargo, esta fue descartada finalmente, puesto que solo contó con 24 respaldos, 15 votos en contra y una abstención.

Según el mecanismo establecido por el Parlamento, la iniciativa impulsada por diputados de oposición ahora debe pasar a una comisión mixta, la que tendrá que encargarse de zanjar las diferencias entre la Cámara de origen y la revisora.

Uno de los argumentos que más se repitió entre los senadores que respaldaron la moción apunta a modificar el texto a través de indicaciones para moderar sus impactos sobre la inflación y el mercado de renta fija. Tal fue el caso del senador Carlos Montes (PS), quien si bien en reiteradas ocasiones dijo que por “responsabilidad” no podía aprobar el cuarto 10% “tal como está”, finalmente decidió apoyarlo.

Esto pese a que más temprano el ministro del Trabajo y Previsión Social, Patricio Melero, detalló que cualquier tipo de ajuste – ya sea el gravar a las rentas más altas, pagar en dos cuotas, o reducir los montos – “sólo amortiguan marginalmente el deterioro financiero y previsional que produciría, afectando a todos los hogares, en mayor grado a los más pobres y de clase media, pero están lejos de convertirlo en un buen proyecto y de justificar su aprobación”.

De hecho, según cálculos expuestos por el secretario de Estado en la comisión, explicó que “con un tope de 150 UF – considerando que la propuesta establece como monto máximo el equivalente a 150 UF y un mínimo de 35 UF – podrían retirarse hasta US$16.253 millones, mientras que con un tope de 135 UF, ese monto disminuiría a US$15.884 millones. Esta indicación disminuiría el monto total retirado en sólo US$369 millones. Es evidente lo inocua que es esta indicación, ya que la disminución del total del monto a retirar representa un 0,3% del total de fondos de pensiones al 30 de septiembre de 2021”.

Con todo, otra senadora de oposición que había manifestado su rechazo, fue Carolina Goic (DC), quien ratificó su postura y planteó que “la discusión hoy día es distinta, creo que hay muchos motivos para hacer uso de esas platas. Pero por algo los sistemas de pensiones de todo el mundo con un principio son de cotización obligatoria. Lo que estamos discutiendo hoy es cuál es el modelo de pensiones que queremos. Desde la centroizquierda, a la que pertenezco, parece que abandonamos las banderas. ¿En qué momento empezamos a relativizar lo que dicen todos los técnicos?”.

Otros votos que eran claves para la aprobación del cuarto 10% eran los de los senadores de Renovación Nacional, Marcela Sabat y Manuel José Ossandón, quienes se desmarcaron de su bloque y anunciaron que iban a avalar la iniciativa, a fin de que esta pudiera ser revisada en particular, y mantuvieron su postura. Con todo, uno de los votos que desequilibró la balanza fue el del oficialista David Sandoval (UDI), tras su decisión, a pocos minutos de que el proyecto fuese visado, de rechazarlo.

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