En el Informe de Finanzas Públicas del segundo trimestre, Hacienda delineó el estado actual de la situación fiscal, pero también entregó algunas pistas de lo que será el Presupuesto 2022 y el escenario de mediano plazo.

Para este año, la situación fiscal empeora en relación a lo previsto en marzo. Entre las principales variables se estima un balance efectivo de -7,1% del PIB, lo que implica un aumento de 3,3 puntos porcentuales (p.p.) respecto a lo estimado previamente. Asimismo, se proyecta que el estructural llegará a -9,5% del PIB, es decir, 3,5 p.p. superior a la proyección anteriormente.

Para 2022, en tanto, esa situación mejora bastante, ya que se espera que el balance efectivo se ubique en – 1,9% del PIB, mientras que el estructural en -3,9%. De acuerdo a los economistas, esa estimación tiene implícitamente incorporado una caída del orden de 20% en el gasto público en relación la proyección de gasto 2021. Este año el gasto total será de $71.951.215 millones (30,5% del PIB), lo que se traduce en un crecimiento de 27,3% real con respecto de 2020.

Sin embargo, ese escenario que delineó Hacienda no tuvo una buena recepción entre los economistas, ya que lo consideran “poco realista”, considerando la situación sanitaria, el impacto económico que seguirá presente y el ciclo político. Por ello, prevén que una perspectiva razonable es que el gasto se contraiga en torno al 10%, ya que, de no ser así, la situación fiscal hacia adelante se complejiza mucho más de lo previsto, afectando el acceso a créditos y la clasificación crediticia.

“Hay un problema de realismo en las cifras que se entregaron”, dice el economista de Gemines, Alejandro Fernández, quien agrega que si bien la consolidación fiscal es necesaria, no se puede pretender hacerlo en esa magnitud considerando el ciclo electoral y la situación en que se mantendrá el empleo. “Será necesario mantener políticas más específicas para la recuperación del empleo. Subsidios focalizados durante el próximo año”. Para Fernández, es necesario recortar el gasto con respecto a este año, “pero el 20% que tiene implícito para 2022, es poco factible. Por ello, pensar en un rango entre 10% y 15% de caída sería positivo”.

Cecilia Cifuentes, académica de la Universidad de Los Andes, subraya que lo proyectado por Hacienda “es bastante optimista en el sentido de que el próximo año puede caer 20% real (respecto a lo ejecutado). Me parece que en este contexto político es muy difícil”, dice. Para la economista, lo que mostró Hacienda es “lo que tenemos que hacer para tener un nivel deuda razonable, pero la pregunta de fondo es si habrá voluntad política, porque todos los programas plantean mayores gastos”. Para ella, un escenario razonable es tener una caída del gasto del orden de 10% para “dar una señal de austeridad”.

En esa misma línea, el economista de Rojas y Asociados, Patricio Rojas, indica que “suponer que la situación en materia de pandemia no requerirá más gasto, y que por ello caerá 22%, es un escenario muy optimista. Es probable que siga manteniendo subsidios a la contratación para apoyar a la contratación. El escenario del gobierno es un ejercicio de consistencia fiscal, pero no realista”. Para Rojas, una proyección más factible es una caída del orden de 12% en 2022.

Otro antecedente pone sobre la mesa el economista jefe de Bci, Sergio Lehmann, quien sostiene que “es altamente probable que en 2022 se haya superado la crisis sanitaria, dado el exitoso proceso de vacunación que se ha llevado a cabo, por lo que más que por la pandemia, las dudas respecto a la muy marcada reducción gasto público en 2022 vienen por la viabilidad política. Ello queda determinado por la convicción del próximo gobierno en asumir esa dirección, la dinámica de la economía y el clima social que veamos en 2022”.

Para Lehmann, el gasto público el próximo año debería caer, “entendiendo que los registros que veremos este año no son sostenibles, pero la pregunta es cuánto podrá ser esa reducción. El ideal es que sea lo que Hacienda ha planteado, pero la realidad política sugiere que probablemente será bastante menos”.

Deuda pública hasta 50%

Si en el escenario base Hacienda ve que la deuda pública al 2025 llegará al 38,5%, los economistas tampoco suscriben esa proyección. “Se ve difícil la discusión de la Ley de Presupuestos en el Congreso considerando el importante retiro del estímulo fiscal para el próximo año que contiene el informe. Se ve difícil incluso considerando que esta trayectoria está amparada bajo el acuerdo transversal de junio del año pasado. Es de esperar que parte de la contención de estas presiones se satisfagan con las holguras que se estiman”, comenta Macarena García, economista de LyD.

Lehmann enfatiza que “si es que existe una disposición para llevar la deuda pública sobre PIB a valores en torno a 40% al 2025, el gasto debería caer lo que dice Hacienda. El punto es que ese escenario no parece tener suficiente sustento político, dado el clima social. Nosotros vemos más probable que la deuda pública converja hacia cifras en torno a 50% del PIB”. Rojas, en tanto, asevera que la deuda podría estar más cerca de un 45% del PIB.

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