“Corregir el rumbo” y “pulir equipos para la nueva etapa” son los conceptos que asoman en ambas coaliciones oficialistas cuando se habla de cambio de gabinete.

Un ajuste que la mayoría no pone en duda -algunas voces estiman que debe ser “lo antes posible” tras el plebiscito-, sino que ponen el foco de la discusión en qué tan profundo será el rebaraje ministerial que hará el Presidente Gabriel Boric y si se mantendrá la hegemonía de Apruebo Dignidad en el comité político, o si será el turno de un paso al frente desde el Socialismo Democrático.

Así, en la evaluación que hacen los personeros de ambas coaliciones sobre el comité político -predominado por Apruebo Dignidad, solo con la presencia de Mario Marcel desde el Socialismo Democrático (cercano al PS)-, son comunes las críticas oficialistas a la gestión del Segpres, Giorgio Jackson (RD) y a la jefa de Interior, Izkia Siches (independiente). Aunque podrían reubicarse en otras carteras, en el Socialismo Democrático -particularmente en el Senado- han sido públicas las críticas contra el enlace del gobierno en el Congreso.

Y en el caso de Siches, aunque admiten en ambos sectores del gobierno que, con los meses en el cargo, la jefa política del gabinete ha logrado reducir su “margen de error”, no alcanzó a empoderarse de una cartera que -en la medición objetiva- nunca reportará popularidad dadas las materias que le corresponde abordar a Interior, como seguridad, delincuencia, migraciones, entre otras.

Fuera del círculo de hierro del Presidente Boric, en los partidos despierta especial interés la evaluación de las carteras más sectoriales. Acorde al último sondeo de Pulso Ciudadano que midió evaluación y conocimiento en particular de los 24 ministros (junio 2022), el gabinete en su conjunto cuenta con un 27,1% de aprobación y un 57,2% de desaprobación, con 16 ministros con un conocimiento por debajo al 40% de los consultados.

En las coaliciones, parlamentarios y otros dirigentes oficialistas, hay una mención espontánea a las carteras de Salud (Begoña Yarza), Energía, Minería (Marcela Hernando), Desarrollo Social (previo a la renuncia de la exministra Jeanette Vega) como ministerios con gestiones débiles o, derechamente, deficientes. También asoma Medioambiente (Maisa Rojas). Sobre esta última cartera, personeros del Socialismo Democrático dan cuenta que han recibido reparos por parte del “mundo empresarial” pues alegan poca receptividad por parte del ministerio, apuntando a que se han concedido pocas reuniones con ese mundo. En la plataforma de Ley de Lobby figura una última audiencia de la jefa de la cartera, que data del 27 de julio pasado, con la Asociación de la Industria del Salmón.

En Salud, los problemas han sido más bullados: “errores no forzados” de la ministra Yarza -como cuando debió rectificar una denuncia por “torturas” contra el Hospital Psiquiátrico de Valparaíso- y una débil gestión de la pandemia, con bajos números de inoculación en el cuarto refuerzo de vacunas contra el Covid-19, además de una dilatada decisión sobre una quinta dosis. A ello se suman fricciones internas entre los mismos equipos.

En Desarrollo Social, y hasta antes de la salida de Vega, había una fuerte crítica en el Parlamento de “poco trato” por parte de la ministra, a quien se le reclamó en más de una ocasión de no contestar llamados o mensajes de parlamentarios, particularmente en el contexto del desarrollo del plan Buen Vivir en La Araucanía.

Así, en el resto de los ministerios -donde también se menciona a Obras Públicas o Transportes-, los reparos apuntan más a gestiones débiles, de poco impacto mediático, además de alejarse del cumplimiento de algunas metas administrativas, como la ejecución presupuestaria.

Desde el gobierno, descartan revelar lineamientos de cómo evalúa el Presidente a sus ministros. Conocida era la costumbre de su antecesor, Sebastián Piñera, durante su primera mandato, de instar a que sus ministros alcanzaran mayor notoriedad. Sin embargo, hacia el segundo período eso cambió: al expresidente Piñera le empezó a interesar más “cómo comunicaban” sus secretarios de Estado. De hecho, la Secretaría de Comunicaciones (Secom) de ese entonces y la exvocera Cecilia Pérez contaban con un diseño de seguimiento de los 23 miembros del gabinete para saber cuáles son sus puntos fuertes, débiles y en qué aspectos deben trabajar.

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