El almidón resistente es una fibra no digerible que fermenta en el intestino grueso, y su consumo ha demostrado anteriormente tener un efecto positivo sobre el metabolismo en estudios con animales. Un nuevo ensayo controlado aleatorizado de 4 meses de duración en personas con enfermedad del hígado graso no alcohólico (EHGNA), publicado este martes en Cell Metabolism, indica que la ingesta diaria de almidón resistente puede alterar la composición de las bacterias intestinales y reducir los triglicéridos hepáticos y las enzimas hepáticas asociadas a la lesión e inflamación del hígado.

La EHGNA, causada por la acumulación de grasa en el hígado, afecta a cerca del 30% de la población mundial. Puede provocar enfermedades hepáticas graves y contribuir a otras afecciones, como la diabetes de tipo 2 y las enfermedades cardiovasculares. En la actualidad no existe ningún medicamento aprobado para tratar la EHGNA. Los médicos suelen recomendar cambios en la dieta y ejercicio para aliviar las afecciones.

«Creemos que sería muy importante encontrar un método eficaz, quizá mediante la identificación de nuevas dianas terapéuticas, para tratar la HGNA», señala Huating Li, coautora del artículo en el Sexto Hospital Popular de Shanghái.

Investigaciones anteriores han sugerido que la EHGNA está asociada a alteraciones de la microbiota intestinal. Por ejemplo, las personas con la enfermedad en fase inicial ya presentan un perfil alterado de bacterias intestinales. Por ello, Li y su equipo querían investigar si el almidón resistente -un tipo de fibra conocida por fomentar el crecimiento de bacterias intestinales beneficiosas- puede ayudar a tratarla.

Estudio con 200 pacientes

El equipo de investigadores reclutó a 200 pacientes con EHGNA y les proporcionó un plan dietético equilibrado diseñado por un nutricionista. Entre ellos, 100 pacientes recibieron además un polvo de almidón resistente derivado del maíz, mientras que los otros 100 recibieron como control almidón de maíz no resistente emparejado con calorías. Se les indicó que bebieran 20 gramos del almidón mezclados con 300 ml de agua antes de las comidas dos veces al día durante 4 meses.

Tras el experimento de 4 meses, los participantes a los que se les puso el tratamiento con almidón resistente presentaban unos niveles de triglicéridos hepáticos casi un 40% más bajos que los pacientes del grupo de control. Además, los pacientes con dicho tratamiento también experimentaron una reducción de las enzimas hepáticas y de los factores inflamatorios asociados a la EHGNA. Es importante destacar que estos beneficios siguieron siendo evidentes incluso cuando se ajustaron estadísticamente para la pérdida de peso.

| El tratamiento con almidón resistente reducía un 40% los triglicéridos hepáticos

«Nuestro estudio demuestra que el efecto del almidón resistente en la mejora del estado hepático de los pacientes es independiente de los cambios en el peso corporal», afirma Yueqiong Ni, coautor del artículo en el Sexto Hospital Popular de Shanghái y el Instituto Leibniz de Investigación de Productos Naturales y Biología de las Infecciones – Instituto Hans-Knöll (HKI) de Alemania.

Al analizar las muestras fecales de los pacientes, el equipo descubrió que el grupo de almidón resistente tenía una composición y una funcionalidad de la microbiota diferentes a las del grupo de control. En concreto, los pacientes del grupo de tratamiento tenían un nivel más bajo de Bacteroides stercoris, una especie bacteriana clave que puede afectar al metabolismo de las grasas en el hígado a través de sus metabolitos. La reducción de B. stercoris está estrechamente relacionada con la disminución del contenido hepático de triglicéridos, enzimas hepáticas y metabolitos observada.

Cuando el equipo trasplantó microbiota fecal de pacientes tratados con almidón resistente a ratones alimentados con una dieta rica en grasas y colesterol, los ratones experimentaron una reducción significativa del peso del hígado y de los niveles de triglicéridos hepáticos y una mejora de la clasificación del tejido hepático en comparación con los ratones que recibieron microbiota del grupo de control.

«Estamos en condiciones de identificar una nueva intervención para la EHGNA, y el enfoque es eficaz, asequible y sostenible. En comparación con el ejercicio extenuante o el tratamiento para perder peso, añadir almidón resistente a una dieta normal y equilibrada es mucho más fácil de seguir para las personas», afirma Li.

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