El Banco Mundial (BM), en línea con sus estimaciones anteriores, remarcó que este año Chile y Argentina serán las únicas economías de la región latinoamericana que mostrarán decrecimiento.
Según el organismo financiero, se espera que el Producto Interno Bruto (PIB) real chileno se contraiga un 0,4% y «que la pobreza aumente en 0,4 puntos porcentuales, alcanzando el 5,2% en 2023».
Por su parte, el Fondo Monetario Internacional (FMI) prevé que la economía chilena se contraiga un 0,5% este año.
El economista de la Fundación Sol Santiago Rosselot explicó a Sputnik que los pronósticos de los organismos internacionales se deben a que Chile sigue enfrentando las consecuencias de la pandemia de COVID-19, periodo en el que el gasto fiscal tuvo un crecimiento significativo para poder enfrentar la crisis sanitaria, pero que se ha ido contrayendo.
«Ha disminuido el consumo privado, que alcanzó sus niveles más altos en 2021 y 2022, producto de los retiros de los fondos de pensión y el IFE [Ingreso Familiar de Emergencia]. La inversión ha mantenido un crecimiento bajo, respondiendo a las altas tasas de interés, que la desincentivan», señaló Rosselot.
Para el experto en regulación financiera Álvaro Gallegos, los pronósticos del BM y del FMI responden al «diagnóstico que hizo el Banco Central de Chile (BCCh) respecto de las causas de las presiones inflacionarias, que las atribuye principalmente a razones internas, los famosos retiros y las ayudas estatales que surgieron a propósito de la crisis» sanitaria.
Pese a que el BBCh bajó la tasa política monetaria (TPM) de 11,25 a 9,5% en los últimos tres meses, para Gallegos sigue siendo «restrictiva», por eso no «sorprende la crisis económica y el desempleo».
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