Moscú defendió este lunes ante la ONU su política sobre la “familia tradicional”, antes de dar explicaciones sobre los miles de niños que según Kiev fueron trasladados por la fuerza a Rusia tras el inicio de la invasión de Ucrania en febrero de 2022.

El traslado de niños ucranianos le valió el pasado marzo al presidente Vladimir Putin y a la comisionada rusa para la infancia, Maria Lvova-Belova, una orden de arresto de la Corte Penal Internacional (CPI) por presunta “deportación ilegal” de menores. Moscú dijo que considera “nula” dicha iniciativa.

En su declaración de apertura, Alexéi Vovchenko, jefe de la delegación rusa y viceministro de Trabajo y Protección Social, no mencionó el traslado por la fuerza de niños pero defendió las medidas rusas para “el refuerzo de la familia como institución y la protección de las familias tradicionales”.

El Comité de los Derechos del Niño, compuesto por 18 expertos independientes, llevará a cabo el examen del caso de Rusia, que comenzó el lunes por la tarde en Ginebra y durará dos días.

Rusia recibió hace meses la lista de las preocupaciones de los expertos.

Estos quieren saber cuántos niños fueron “evacuados” a Rusia o a los territorios ucranianos bajo ocupación rusa, y “las medidas tomadas para proteger el derecho de esos niños a preservar su identidad, incluyendo su nacionalidad”.

Kiev calcula que unos 20.000 niños ucranianos fueron enviados por la fuerza a Rusia. Sólo 400 fueron repatriados de momento.

Moscú dice que su objetivo es proteger de los combates a esos menores.

La reubicación de los niños evacuados se hace, “a petición de estos y con su consentimiento”, afirmó Rusia en sus respuestas escritas transmitidas el año pasado al comité, y que la ONU hizo llegar a la prensa la semana pasada.

El documento no cifra el número total de niños trasladados. Pero asegura que “entre los evacuados también había niños de instituciones residenciales públicas para huérfanos y niños desamparados (unas 2.000 personas en total), cuyos representantes legales eran los directores o empleados de estas instituciones”.

La respuesta de Moscú indica también que, según las estadísticas del ministerio del Interior, 46.886 niños ucranianos adquirieron la nacionalidad rusa entre el 1 de abril de 2022 y mediados del año pasado.

Traslados Bielorrusia

Por otra parte, un estudio reciente de la Universidad de Yale ha descubierto que más de 2.400 niños ucranianos de entre 6 y 17 años han sido traídos a Bielorrusia desde cuatro regiones ucranianas que han sido parcialmente ocupadas por las fuerzas rusas. La oposición bielorrusa ha instado a la Corte Penal Internacional a responsabilizar al dictador Alexander Lukashenko y sus funcionarios por su participación en el traslado ilegal de niños ucranianos.

Pavel Latushka, un ex ministro de cultura bielorruso convertido en activista de la oposición que presentó a la CPI pruebas de la supuesta participación de Lukashenko en la deportación ilegal de los niños, dijo que la llegada de un nuevo grupo de los territorios ocupados por Rusia “subraya la necesidad de que la CPI investigar esos crímenes”.

“Lukashenko, sus familiares y asociados, junto con el Kremlin, han organizado un sistema de traslado de niños ucranianos, incluidos huérfanos, desde los territorios ocupados a Bielorrusia, y este canal sigue funcionando”, dijo Latushka a la agencia AP.

Bielorrusia ha sido el aliado más cercano de Moscú desde que comenzó la invasión rusa de Ucrania en febrero de 2022, cuando Lukashenko permitió que el Kremlin utilizara el territorio de su país para invadir Ucrania. Rusia también ha desplegado algunas de sus armas nucleares tácticas en Bielorrusia.

(Con información de AFP y AP)

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