Sebastián Piñera de piloto. A su lado, Ignacio Guerrero, y atrás, Magdalena Piñera y Bautista Guerrero. Así viajaban los ocupantes del Robinson R44 que cayó hacia las aguas del Lago Ranco el pasado martes 6 de febrero, provocando la muerte del expresidente, a sus 74 años.

Intensas han sido las pesquisas de la Fiscalía Regional de Los Ríos para reconstruir cómo se produjo el mencionado accidente. Cada detalle es relevante y, por lo mismo, resultaba clave saber cuál era la disposición de los pasajeros al interior del helicóptero.

Y en medio de la serie de diligencias que ya ha ordenado la fiscal Tatiana Esquivel, no sólo se ha podido establecer aquello, sino que también han surgido nuevos hallazgos que resultan clave para la indagación.

Entre ellos, como pudo recabar La Tercera, que no fueron más de 90 segundos los que la aeronave estuvo en el aire desde su despegue, desde la casa del empresario José Cox, amigo del dos veces Presidente de la República.

Además, producto de las declaraciones de los pasajeros que sobrevivieron y de testigos del hecho, los investigadores pudieron establecer que en el momento en que la nave tomó altura, en sólo instantes comenzó a descender y se giró en 90°.

Es en ese momento, como han podido evidenciar los peritos, que una de las “palas” (hélices) del helicóptero llega al nivel del agua, toca el lago y se produce un fuerte golpe que termina por inclinar completamente la nave, afectando de forma certera la capacidad de vuelo de la misma. No había opción de que volviera a tomar altura.

Según el relato que ha podido reconstruir la Fiscalía -gracias a labores realizadas por efectivos de la PDI, de la DGAC y de la Armada- Magdalena Piñera, Ignacio Guerrero y Bautista Guerrero, logran salir. No saltan a las aguas desde el aire, sino que descienden de la máquina cuando ésta ya estaba posada sobre el agua. Enseguida llegan dos lanchas, les lanzan salvavidas y logran zafar.

En cuanto al expresidente, se precisó que no pudo salir a tiempo de la máquina, pese a que ya se había desprendido del cinturón de seguridad. De esta forma, terminó sumergiéndose junto al Robinson R44. De hecho, cuando el buzo Ricardo González logra rescatar su cuerpo sin vida, éste manifestó que el otrora mandatario estaba junto a la nave, libre de cualquier amarra.

Dadas las rápidas labores realizadas, el Servicio Médico Legal de Valdivia ya pudo establecer su causa de muerte: asfixia por sumersión. Y en base a lo mismo, se dieron por descartadas las hipótesis que indicaban que había sufrido un infarto, un ACV o cualquier otra afectación.

No hubo petición de auxilio

De acuerdo con antecedentes a los que pudo acceder este medio, se realizó un último peritaje sobre el helicóptero que también arrojó otro antecedente determinante: no hay registro de comunicaciones del helicóptero.

No se encontraron avisos desde la nave a la DGAC, ni a la Capitanía de Puerto de Lago Ranco. Tampoco la esperada “caja negra”, que podría haber arrojado luces de lo ocurrido en esos 90 segundos en que la máquina estuvo en el aire.

Como indicaron fuentes conocedoras del proceso, todos estos nuevos antecedentes servirán de lineamientos centrales para los peritajes que vienen y que se consideran cruciales para determinar fehacientemente qué tiró el helicóptero a 28 metros bajo el lago.

Conforme a los antecedentes confirmados por la fiscal Esquivel, ahora sigue el “reflote” de la nave, lo cual ocurriría en las próximas horas. Tras ello, funcionarios especialistas en la materia la desarmarán en tierra y trasladarán en camión a Santiago.

Según personeros que conocen de esas pesquisas, se periciará detenidamente cada una de las piezas de la aeronave y se enviará la hélice afectada al extranjero, para la realización de diligencias especiales.

Junto con ello, el Ministerio Público oficiará al fabricante del helicóptero, Robinson Helicopter Company, para que remitan un ficha detallada del modelo de la siniestrada nave y así constatar si pudieron existir fallas de fabricación o afectaciones posteriores.

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