Según los japoneses, todo el mundo tiene un ikigai, lo que un filósofo francés traduciría como raison d’être («razón de ser»). Algunos lo han encontrado y son conscientes de su ikigai, otros lo llevan dentro pero todavía lo están buscando.

Tener un ikigai claro y definido, una gran pasión, da satisfacción, felicidad y significado a la vida

El ikigai está escondido en nuestro interior y requiere una exploración paciente para llegar a lo más profundo de nuestro ser y encontrarlo. Según los naturales de Okinawa, la isla con mayor índice de centenarios del mundo, el ikigai es la razón por la que nos levantamos por la mañana.

UNA PASIÓN PARA TODA LA VIDA

Una de las cosas que te sorprenden cuando llevas un tiempo viviendo en Japón es ver lo activa que sigue la gente incluso después de jubilarse. De hecho, un gran número de japoneses nunca se «retiran», siguen trabajando en lo que les gusta, siempre y cuando su salud se lo permita.

Curiosamente no hay una palabra en japonés que signifique jubilarse con el significado exacto de «retirarse para siempre», como tenemos en Occidente. Tal como afirma Jan Buettner, periodista de National Geographic que conoce bien el país nipón, «tener un propósito vital es tan importante en esta cultura que por eso no tienen nuestro concepto de jubilación».

Algunos estudios sobre la longevidad sugieren que la vida en comunidad y tener un ikigai claro son tanto o más importantes que la saludable dieta japonesa.

El concepto que vamos a explorar está especialmente arraigado en Okinawa, una de las llamadas «zonas azules», los lugares en el mundo donde las personas son más longevas. En esta isla hay más personas mayores de 100 años por 100.000 habitantes que en cualquier otra región del planeta.

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