“Sebatián Piñera recibió dos dones excepcionales al nacer: una inteligencia fuera de lo común y una energía desbordante”. Así empieza la carta abierta de la actual alcaldesa de Providencia, Evelyn Matthei, la que será publicada en revista Velvet, respecto al fallecido exmandatario Sebastián Piñera.

“Pero como todo en la vida, las grandes fortalezas traen aparejadas debilidades: su rapidez mental y su energía –probablemente– le provocaban aburrimiento cuando tenía que tratar con personas más lentas o en reuniones en que los argumentos se alargaban sin tomar decisiones. Su competitividad, por otra parte, lo llevó a enfrentamientos a veces duros con diversas personas”, continúa en el escrito.

“Los que tuvimos el privilegio de conocerlo en sus diversas etapas fuimos advirtiendo el cambio que experimentó durante su vida: los intereses personales fueron cediendo frente a un profundo sentimiento de responsabilidad y dedicación por nuestro país”, asegura la alcaldesa.

En ese sentido, en la misiva destaca su gestión por el terremoto de 2010 donde, tras asumir en el cambio de mando, y cuenta que “dejó a todos los mandatarios extranjeros en Cerro Castillo mientras él se trasladaba a los lugares que habían sufrido los estragos del fuerte sismo. Vio tragedias, advirtió el miedo, palpó necesidades conmovedoras en esos primeros días. Pueblos arrasados, casas destruidas, niños necesitados, personas que habían perdido familiares”.

Además, agrega que “sabido es que buscó y demandó la excelencia, la sobriedad, la diligencia y la buena administración en sus colaboradores. Quienes fuimos ministros estuvimos siempre sometidos a una alta exigencia”. Algo que dice fue clave en algunos logros de sus dos administraciones en materia social, infraestructura y empleo.

En la carta, aprovecha de destacar dos momentos del expresidente: la primera vez que fue al rescate de los 33 mineros y cuando, en medio del estallido social, decidió no sacar a los militares a las calles. “Buscar la ‘vuelta larga’ ‘ (…) era visto como una traición por la mayoría de su propio sector. El presidente optó por un camino largo y rudo. Tuvo que enfrentar la injuria y el desprecio de muchos de sus partidarios”, dice Matthei al respecto.

Y agrega: “Creo que los chilenos intuyen todo eso. Saben que fue maltratado. Se dan cuenta que soportó injusticias, mentiras, pequeñeces y presiones indebidas”.

Respecto a quién podrá reemplazar al expresidente, indica que “desde un principio he sentido muy fuertemente que no hay reemplazo. Nadie puede tratar de emular su liderazgo o apropiarse de este, porque cada persona tiene su estilo, sus fortalezas y debilidades. Y sus talentos eran excepcionales”.

Finalmente, hizo un llamado a mirar los desafíos del país no en torno a un reemplazante, sino frente a los desafíos que deja su figura. “Lo que necesitamos en Chile es justamente coraje; velar por el bien común y no atrincherarnos para dar gusto a los más exaltados entre los propios. Esa es la forma de enfrentar los inmensos desafíos y problemas del Chile actual. Ese es su legado más valioso”, concluye.

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