Por sobre los US$4 por libra se mantiene el precio del cobre en el mercado internacional, anotando un alza de 10,49%% en lo que va del año. Los bancos de inversión han tomado nota de la subida y ya proyectan un valor mayor para el metal rojo para este y el próximo año.

Es el caso de Bank of America (BofA), que elevó su estimación del precio promedio del metal rojo para este 2024, pasando de US$3,91 por libra a US$4,23, lo que implica un alza de 8,1%. En tanto, para 2025 aumentó su proyección de US$4,76 a US$4,88.

Actualmente el cobre cotiza en US$4,2479 por libra.

Según el banco de inversión, “la escasa oferta de minas de cobre está limitando cada vez más la producción refinada: la tan discutida falta de proyectos mineros finalmente está empezando a hacer efecto”, por lo que “teniendo en cuenta el contexto de demanda estable, somos optimistas”.

BofA detalla que “la demanda ha aumentado un 23% interanual hasta la fecha, en parte porque el gasto en la economía verde se ha mantenido. Más allá de eso, a nivel mundial, hay otros sectores, incluidos los centros de datos, que han aumentado el consumo. La oferta minera también está limitando cada vez más la producción refinada, y en las fundiciones de China últimamente se está discutiendo un recorte de producción del 5-10%”.

Para la entidad financiera la situación de la industria inmobiliaria china es un problema, pero apunta a que la demanda por el metal rojo se mantendrá gracias a otros sectores clave que el país está potenciando. Así, explica que “históricamente el mercado inmobiliario de China ha representado alrededor de un tercio de la demanda interna de cobre”, y que “se espera que la demanda de vivienda caiga gradualmente en los próximos años. Nuestro equipo inmobiliario de China estima que las existencias secundarias desocupadas representan de cinco a seis años de demanda de viviendas nuevas, por lo que matemáticamente, la demanda de viviendas nuevas puede satisfacerse íntegramente con existencias secundarias vacantes por el momento”.

Con esto, señala, “el sector inmobiliario se ha estado estabilizando en un nivel bajo, y es poco probable que vuelva a hacer una contribución significativa a la demanda de materias primas”, pero, indica, “otros sectores, incluido el de las redes de datos y la producción de automóviles, son muy importantes”. En esa línea, BofA dice que “desde la perspectiva de los metales, nos centramos en cuán comprometidas están las autoridades a invertir en los 10 principales industrias para sostener la demanda de metales”.

El reporte detalle que las 10 industrias clave son: próxima generación de tecnologías de la información; robótica; aviación e industria aeroespacial; industria marítima e ingeniería; trenes de transporte avanzados; energías limpias para vehículos; equipamiento para el sector energético; equipos para la agricultura; nuevos materiales, y biomedicina y equipamiento médico.

Litio y metales preciosos

Al igual que en el caso del cobre, BofA también aumentó la estimación del precio del litio. Así, para el carbonato de litio su proyección para este año se empina ahora a US$14.135, versus US$10.500, y para 2025, desde US$15.500 a US$16.313, pues ve “margen para una mayor recuperación sostenida una vez que se reduzcan los proyectos (en construcción)”.

Respecto del oro y la plata, BofA señala que ambos “se encuentran entre nuestras materias primas preferidas, y el metal amarillo ha sido impulsado hacia arriba por los bancos centrales, los inversores chinos y, cada vez más, los compradores occidentales, por una confluencia de factores macroeconómicos, incluido el fin de los ciclos de subidas de precios. En consecuencia, vemos un repunte del metal amarillo a US$3.000 la onza para 2025. La plata también se beneficia de ello, ya que los precios también se vieron impulsados por una mayor demanda industrial. Esto podría llevar los precios por encima de los US$30 la onza en los próximos 12 meses”.

En el caso del acero, “el proteccionismo ha dado el importante poder de fijación de precios de las acerías estadounidenses, que debería hacer subir nuevamente la bobina laminada en caliente, a medida que la economía toca fondo y el gasto en infraestructura se mantiene”, dijo el reporte.

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