Con los últimos de datos de desocupación del Instituto Nacional de Estadísticas (INE) sobre la mesa, se acrecienta la preocupación sobre qué pasará con el mercado laboral en los próximos meses.

El INE informó una tasa de desempleo del 7,9% y la creación de apenas 13.767 empleos durante el trimestre móvil septiembre – noviembre en comparación en el trimestre móvil inmediatamente anterior. Es decir, el empleo en Chile se mantiene estancado, y aún no alcanza a recuperar los puestos de trabajo destruidos por la pandemia cuando ya los expertos pronostican que la situación seguirá empeorando, en línea con la pérdida de ritmo de la actividad económica y la recesión esperada para 2023.

De hecho, otro síntoma del complejo panorama para el empleo en el país lo reveló la Dirección del Trabajo (DT), informando que en noviembre se anotaron 37.981 despidos por necesidad de la empresa, un alza de 31% respecto al mismo mes de 2021 y la mayor cifra registrada en lo que va del año.

«Hay más 767 mil personas desocupadas a nivel nacional», sostuvo el decano de la Facultad Economía y Gobierno Universidad San Sebastián, Alejandro Weber.

Y, según el académico, esta cifra conlleva «dos muy malas noticias». En primer lugar, «se mantiene una tendencia al alza del desempleo femenino, que hoy llega al 8,7% luego de haber estado en 7,2% a fines de 2021; y, por otro lado, la informalidad se mantiene muy alta, en torno a los 2,4 millones de personas».

Ante este escenario, Weber indicó que «es preocupante la nula capacidad de nuestra economía hoy para crear empleos y estas consecuencias las seguiremos viendo en los próximos meses». Y afirmó que «el próximo año se agudizará la crisis del empleo», considerando una proyección de contracción económica que podría llegar a -2% y un frenazo de la inversión de hasta – 5% para 2023.

«De no mediar incentivos fuertes a la inversión con certeza tendremos menos empleos y de menor calidad», agregó.

Por su parte, Rodrigo Montero, economista y decano de la Facultad de Administración y Negocios de la U. Autónoma, explicó que el mercado laboral tarda en manifestar los efectos de la desaceleración económica.

«Las cifras de desempleo siguen mostrando que se está dando un deterioro sistemático, pero leve, del mercado laboral en Chile. Esto es así ya que la desaceleración de la actividad económica, y las eventuales caídas en la producción de nuestro país, están permeando con cierto rezago el mercado laboral, el cual tarda en manifestar plenamente los efectos de la desaceleración», argumentó.

Y sostuvo que «es difícil anticipar desde ya un marcado deterioro del mercado laboral». Ya que «no sabemos muy bien cómo los cambios estructurales que han ocurrido en la economía van a afectar la demanda por trabajo, en sus distintas modalidades, y jornadas. Si a eso le sumamos la incertidumbre que hay en torno a los proyectos de reformas previsional y tributaria, el escenario es bastante difícil de aquilatar”.

De todas formas, Montero indicó que «es muy probable un ajuste en el mercado laboral, que se traducirá en una tasa de desempleo que debiera llegar a los dos dígitos».

«El momento más complejo para la economía debieran ser el segundo y tercer trimestre del próximo año. Considerando el rezago del cual hacíamos mención anteriormente eso significa que a partir del invierno de 2023 debiéramos ver el peak del desempleo», agregó.

Por otro lado, el economista y ex presidente del Banco Central, Vittorio Corbo sostuvo en Radio Infinita que «si pensamos en una definición más amplia, qué es lo que está pasando en el mercado laboral, en general, con la inversión, en ese caso en Chile no tenemos recesión todavía».

«Lo que estamos viendo es que la inversión tomó dinamismo en el tercer trimestre, más allá de lo que se pensaba, con los proyectos especialmente en energías renovables».

En esa línea, argumentó que «la economía se va desacelerando, está bajando de peso, el efecto que eso va a tener en la inflación en el caso de la macroeconomía. Eso toma su tiempo, no es instantáneo pero va en la dirección correcta».

Una visión distinta compartió Cecilia Cifuentes, del ESE Business School de la U. de los Andes, en El Mercurio. «Todavía no estamos viendo el impacto más fuerte que va a tener esta situación de estancamiento en la actividad. Los efectos más pronunciados se van a ver a mediados del próximo año, porque ahí se suma el tema estacional del invierno con el hecho de que la actividad va a estar bastante deprimida», dijo.

Asimismo, Patricio Rojas, socio de la consultora Rojas y Asociados, advirtió al mismo medio que para el mercado del trabajo lo peor está por venir. «El mercado laboral en algunos sectores como construcción y manufacturas ya está mostrando debilidad. El comercio debiese tener mejoras en estas últimas semanas del año, pero posteriormente va a bajar”, dijo.

«En los primeros meses de 2023 estos sectores debieran empezar a resentirse fuertemente en términos de contratación y puede que haya una mejora en la parte agricola, pero a partir de marzo, con el pobre dinamismo que va a tener la economía, vamos a ver un mercado laboral más ajustado y contrayéndose. Por lo tanto, la tasa de desempleo que hoy está en 8% debiese tender al alza durante la primera mitad de 2023», agregó.

Grupos más afectados

Según Weber, «los grupos más afectados serán las mujeres, los jóvenes y los sectores de menores calificaciones”. Asimismo, sectores como “construcción, comunicaciones y, más tardíamente el comercio, comenzará a bajar”.

«Debemos considerar en la ecuación las reformas que está impulsando el Gobierno, pues la reforma tributaria, la reforma de pensiones y el proyecto de 40 horas, impondrán una enorme carga tributaria a las Pymes, la que no podrán sostener. Esto se traducirá en menos empleos, más informalidad y una mayor caída en los salarios reales», agregó.

De manera similar argumentó Montero. «Los sectores de menores niveles de capital humano debieran verse más afectados, dentro del grupo de los asalariados. Así, los informales debieran tomar un segundo aire, y pasar a ser nuevamente un empleo refugio frente a momentos complejos», dijo.

En cuanto a sectores, “la minería, el comercio, y la construcción sufrirán un golpe relativamente más duro”, agregó.

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