Primero fueron los habitantes que escaparon del agua trepando a los tejados. Ahora, quienes siguen atrapados en los pisos de las viviendas. Los rescatistas todavía tienen una ardua labor de salvamento en Porto Alegre, golpeada por unas inundaciones sin precedentes.

En el barrio de Sarandi de esta moderna ciudad sureña de Brasil, capital de Rio Grande do Sul, los bomberos lograron evacuar a los habitantes que se subieron a lo más alto de sus viviendas cuando las lluvias torrenciales sumergieron buena parte de calles y avenidas.

“Ahora estamos retirando a las personas que están en el segundo y el tercer piso”, explicó a la agencia AFP Daniel Batista da Rocha, primer sargento del cuerpo de bomberos militares de Rio Grande do Sul.
“Hay mucha agua. Incluso en la zona (geográfica) más baja, hay profundidad. Las embarcaciones están navegando a la altura de la red eléctrica. Para navegar, debemos cortar la red”, explicó Rocha, que lleva un traje de neopreno, chaleco salvavidas y casco amarillo.
Las inundaciones dejaron hasta ahora 78 muertos en el estado de Rio Grande do Sul, más de cien desaparecidos y 115.000 personas debieron abandonar sus casas.
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